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12 de febrero de 2008


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El gobierno de Calderón obliga a los cárteles a combatir entre sí
por el dominio de territorios; Estados unidos refuerza su frontera
contra las drogas

El crimen organizado se desorganizó; falta mano dura: Blanco

Gerardo Moyano
Tijuana, BC


Hijo del multipremiado periodista Jesús Blancornelas, el director
del semanario Zeta, de Tijuana, continúa con la línea editorial
de su difunto padre. La gente pide información, pero pocos medios
de comunicación la brindan por falta de garantías y temor
a represalias, denuncia


César Blanco.
El periodista muestra un cuadro
con el retrato de su padre,
el mítico Jesús Blancornelas

Ser periodista en México equivale a realizar un trabajo de alto riesgo, sobre todo en la frontera norte del país. Y es justamente en Tijuana, la más explosiva de las fronteras, donde sobrevive el semanario Zeta, un medio que posee el nada ostentoso récord de atentados y muertes de periodistas a manos del narcotráfico.
Sus fundadores no viven para contarlo, pero han dejado un valioso legado. La muerte de su director y fundador, Jesús Blancornelas, recuerda la lucha inquebrantable a favor de la libertad de expresión. Junto a su socio, Héctor “El Gato” Félix Miranda, fueron pioneros en el periodismo de investigación, una carrera que siguieron hasta la muerte.
En 1988, “El Gato” fue asesinado por pistoleros vinculados con el ex presidente municipal de Tijuana, Jorge Hank Rhon, mientras que el 22 de junio de 2004, Francisco Javier Ortiz Franco, coeditor del semanario, fue ultimado a disparos frente a sus dos hijos menores.
A esas muertes seguiría la de Jesús Blancornelas, quien tras varios atentados que le dejaron heridas graves y cobraron la vida de uno de sus acompañantes, murió por causa de una larga enfermedad en 2006, rodeado de su familia y de un séquito militar que lo protegía día y noche.
Hoy es su hijo, César René Blanco Villalón, quien continúa con la tarea de su padre junto a su familia. En entrevista con Espacio 4, relata cómo el semanario logró hacer frente a la muerte de su fundador y cómo pudo continuar con la misma línea editorial, a pesar de la amenazas.
Analiza la lucha contra el narcotráfico que ha iniciado Felipe Calderón, de quien piensa que ha comenzado con el pie derecho, pero que deberá hacer una “limpieza” de las fuerzas policiales que costará muchas vidas y dinero.
El director rememora la labor del “señor Blanco” (como solía llamarlo para separar su relación familiar de la laboral), quien incluso después de los atentados intentó por todos los medios entrevistar a los autores intelectuales de la agresión: los hermanos Arellano Félix, líderes del cártel de Tijuana. Su valiente propuesta sólo tuvo como respuesta el silencio.
El director del semanario habla sobre el nefasto legado que Hank Rhon dejó en Tijuana, y sobre la política del periódico de no publicar nada relacionado con este personaje, involucrado en el asesinato de su editor, quien aun está presente en una plana en negro que se publica así desde su muerte para pedir por el esclarecimiento del caso.
Si bien tiene fe en el nuevo gobierno de Tijuana, Blanco advierte sobre la tarea titánica que tiene por delante, principalmente con un cuerpo policial infiltrado por el narco, que protege y alerta a los criminales sobre los operativos que se llevan a cabo.
Por supuesto, no pasa por alto los efectos del fenómeno migratorio, aunque destaca las consecuencias económicas y sociales del flujo inverso, es decir, de los “gringos” que cruzan la frontera en busca de prostitución, alcohol, drogas y medicinas como el viagra, que han detonado un boom de farmacias y centros nocturnos en detrimento de la inversión en una verdadera infraestructura turística, como sucede en otros destinos del estado.
Así es que mientras los Zetas, grupo armado del cártel del Golfo, siguen sembrando el terror en todo el país —especialmente en el norte y cada vez más en Coahuila—, irónicamente un periódico con el mismo nombre continúa denunciando las acciones del narcotráfico y sus vínculos con el poder a pesar de los reiterados atentados y amenazas.
La tarea del semanario fundado por Blancornelas es un ejemplo para los medios alrededor de la nación, aunque pocos lo siguen.


El fundador.
Blancornelas, de ABC a Zeta

Tras la muerte de Blancornelas, ¿se ha modificado la línea editorial de Zeta?
Continúa la misma línea, porque fue la escuela que nos dejó Blancornelas. La mayoría de quienes nos encontramos aquí llevamos años en el periódico, ya estamos curtidos, sabemos lo que tenemos que hacer.
De hecho, antes de que el señor Blanco muriera habíamos entrado a la dirección. Estamos desde octubre de 2005 y se hizo oficial quizá hasta febrero de 2006. A pesar de que se había publicado que el señor Blanco se retiraba, la gente no se dio cuenta y sólo después de su muerte se empezaron a preguntar cómo le íbamos a hacer.
Incluso antes de que falleciera, el periódico comenzó a subir su circulación al punto de que Blanco nos preguntaba cómo le estábamos haciendo. Bueno, le hemos echado ganas al departamento de publicidad, en ventas y nos hemos metido en otros ámbitos también.
Pero la línea que siempre nos ha distinguido está ahí, incluso la nota de “alto riesgo”, por así llamarla, que sirve para investigación, tanto de reportero como de fotógrafo, ahí está, aunque vaya sin la firma del autor. ¿Por qué? Porque a raíz del asesinato del licenciado Ortiz fue una regla el hecho de no firmar una nota así. Si se firma, la firmo yo, asumiendo la responsabilidad.
Lamentablemente tenemos la estadística récord de tres muertes. La de “El Gato” Félix, en 1988, la de Luis Valero, asesinado en el atentado a Blanco, en 1997, y la del licenciado Ortiz, en 2004, quien era editor y formaba parte del consejo editorial. Él publicó un artículo destapando a un grupo dentro del narcotráfico y a las dos semanas lo mataron.


Crimen impune.
Félix, asesinado en 1988

¿Después de la muerte de Blancornelas han recibido nuevos atentados o agresiones?
No, atentados ninguno. Hay una que otra llamada, lógico. Por ejemplo, cuando sacamos un video donde un supuesto ministerial que trabajaba para el narcotráfico empieza a soltar nombres de involucrados: al gobernador, al procurador y varios personajes de los que laboraban dentro del gobierno del estado. Este video le llegó a varios periodistas, pero nadie lo publicó.
Entonces decidimos hablar con abogados y subirlo a Internet para decir: “esto fue lo que nos llegó, nosotros no cambiamos nada, cada uno saque sus propias conclusiones”. Una vez que lo hicimos, los otros medios se animaron. Lo mismo que pasó con un segundo video.

¿Cuentan con seguridad especial por parte del gobierno?
No, ninguna. El mismo día del entierro del señor Blanco los militares se retiraron. Existe comunicación y compañerismo, pero no protección.

¿La familia sigue en Tijuana?
Sí, claro. Seguimos aquí, todo mundo pensó que nos íbamos a Estados Unidos, pero no, nadie nos va a hacer cambiar, vamos a seguir adelante.
Además se trata de un patrimonio familiar y un compromiso con los tijuanenses. La gente lo pide. Sacamos una encuesta el día que se cumplió un año de la muerte del señor Blanco para ver si seguíamos publicando sus artículos. Él no estaba de acuerdo, pensaba que era una falta de ética, un “refrito” le llamaba. Entonces dijimos “o escribimos algo nuevo o ya lo quitamos”, y la respuesta ha sido que no quieren que lo quiten.

¿Qué opinas de la guerra contra el narcotráfico que ha declarado Calderón?
Empezó con el pie derecho, extraditó varios casos fuertes. Empezó bien, pero le hace falta un poco más, porque el narco tiene mucha gente infiltrada en las tres esferas: federal, estatal y municipal. Si no ¿cómo te explicas que pueda moverse libremente por la ciudad un convoy de veinte carros?
Entonces hace falta meterse en ciertos detalles de la policía. Así pasa en Tijuana, los narcos ya están enterados de todo. Cuando se hicieron los nuevos nombramientos, el otro bando ya sabía quienes iban a ser y ya se estaban acomodando, realizando pláticas.

¿A qué se debe la coincidencia entre el nombre del semanario y la del brazo armado del cártel del Golfo?
El señor Blanco trabajaba junto con Félix en un diario que se llamaba ABC, pero cuando se lo quitan por presiones políticas, decide irse al otro extremo y fundar un semanario llamado Zeta.


El cacique.
"Hank saqueó las arcas
de Tijuana"

¿Qué legado dejó Hank como alcalde y aspirante frustrado al gobierno del estado?
Mucha gente que votó por él decía “no, pues él tiene mucho dinero, es un empresario exitoso, va a hacer muchos bienes por la ciudad”, pero en seis meses se acabó todo el capital que había de reservas en fiestas, en aumentos de sueldos. En obras apenas levantó un puente que no solucionó al cien por ciento los problemas de vialidad.
Ya cuando se lanza para gobernador, todo mundo se entera que con su poder adquisitivo compró gente para que lo apoyaran en su candidatura y es cuando muchos dicen “basta”. A pesar de todos los votos del PRI, no pudo llegar.

¿Qué es de la vida de Hank actualmente?
Desde que perdió, ahora sí que se “perdió” de la vida pública. Antes se la pasaba hablando sobre sus millones en los periódicos, televisión y radio, pero desde su derrota sólo se lo ha visto en uno que otro evento social y nada más.

¿Cómo se proyecta el futuro de Tijuana tras la caída de Hank?
Es temprano para evaluar al nuevo gobierno. El cambio no se va a notar de la noche a la mañana. La idea de este gobernador y del presidente municipal de Tijuana de introducir cabezas militares en las fuerzas estatales y municipales es un paso, pero ojalá que funcione, porque sabemos que los mismos Zetas eran militares que se salieron del ejército.

Desde tu punto de vista ¿qué hace falta para combatir el narcotráfico?
Hay que meter mano, pero sumamente dura. A pesar de las cámaras que hay por toda la ciudad, sigue habiendo muchos secuestros y robos, no se ven acciones. Todo el mundo sabe dónde están los narcos, dónde se la viven, con quiénes se juntan, pero son intocables pues la misma policía los esconde.

¿La violencia que se vive en la ciudad es obra de un solo cártel o tiene que ver con la lucha por la plaza?
Parte de los secuestros han sido realizados por el cártel de los Arellano (Félix) para conseguir recursos, ya que se puso muy duro el cruce para los Estados Unidos y les han atorado mucha droga.
Lo malo es que antes existía el crimen organizado y ahora lo que tenemos es el crimen desorganizado. Abundan las células y se empiezan a pelear entre sí. Esas son las balaceras que le tocaron a la ciudad. Incluso narcos de Sinaloa, de Guadalajara y de otras partes del país han querido instalarse en la zona y ahí están los resultados. La gente nativa de Tijuana ya no va a divertirse al centro; sólo van turistas, los gringos.

¿Cómo afecta a Tijuana el fenómeno de la emigración?
Le afecta, y mucho. Por lo mismo que se hizo difícil el cruce, la gente que no tiene dinero se pone a robar, se dedica a pasar droga, y en eso el ingenio mexicano no tiene límites
En la Casa del Migrante vas a encontrar gente de toda la República, e incluso ahí le dicen que se pueden quedar unos días nomás. “O consigues trabajo… o pa’ trás”. Esa gente termina en las calles de Tijuana, delinquiendo.

A poco más de catorce años de la muerte de Donaldo Colosio ¿qué ha sido de su plaza y monumento?
Sólo la visitan de vez en cuando algunos políticos locales. El tiempo pasa y se va olvidando. Del primero al quinto año había un mundo de gente. Lo único en que le favoreció a Lomas Taurinas es que se pavimentó la calle para hacer la plaza.

Los empresarios de Baja California se quejan de las advertencias que Estados Unidos hace a los turistas extranjeros a la hora de cruzar la frontera…
A Tijuana la han calificado como lo peor de la República, que la prostitución infantil, que esto o lo otro. Pero esto más que nada es por el turismo. Si aquí existe la prostitución es porque el gringo viene, si existe la droga es porque el gringo viene; lo mismo las borracheras, el gringo viene y se pone una guarapeta que no puede hacer allá.
Entonces hay gente que se aprovecha de la situación. Aquí vienen a pervertirse, pero que también pongan algo de su lado, que implementen controles de quién cruza y por qué.
n Hay turismo “bien”, pero no se invierte en él. En otras partes del estado sí se está haciendo. Sin embargo, en Tijuana lo que vende es otra cosa. La gente vio que ahí no estaba el dinero, que el dinero estaba en los bares y empezaron a abrir locales nocturnos.
Y ahora lo que están haciendo es que ofertan productos que los gringos no pueden comparar en sus farmacias. El viagra, por ejemplo, que se vende como medicina para el estrés, y medicamentos que no están permitidos en los EEUU. Ese es el negocio aquí.


Ortiz Franco.
Su asesinato tampoco
ha sido resuelto

En la lucha por el narcotráfico, ¿que papel juegan los medios de comunicación?
El narcotráfico es noticia, pero aquí en la frontera somos pocos los medios que estamos comprometidos. Frontera tomó la decisión de no manejar más temas del narcotráfico a raíz de los atentados al periódico El Imparcial y de un caso en el que dejaron un carro lleno de marihuana en el estacionamiento del sus instalaciones.
El verdadero narcotraficante no amenaza, actúa. Es por eso que tenemos mucho cuidado con lo que publicamos. La información que recibimos no la sacamos si antes no la podemos confirmar. La idea del señor Blanco era compartir la información y salir los medios juntos, para que sea más difícil una represalia, pero no todos piensan igual y a veces tenemos que ir solos.

¿Cuál es tu consideración en torno a que México sea uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo y de la labor de la Fiscalía Especial que atiende los delitos contra periodistas?
Yo conocí al fiscal cuando manejaba la fiscalía especial para el esclarecimiento del caso Colosio. Es muy chambeador el cuate, está muy atento, pero no le dan el apoyo que necesita.
Lamentablemente, México está en los primeros países de periodistas asesinados, es una profesión difícil. Como decía el señor Blanco “existe la libertad de prensa, pero tiene sus riesgos”. Incluso después de los atentados, él estaba “necio” de que quería entrevistar a los Arellano, pero nunca lo logró.

En este contexto, ¿qué opinión te merece la decisión de la Corte de absolver al gobernador de Puebla, Mario Marín, en el caso de Lydia Cacho?
Es una pena, porque el gobernador tenía la mano bien adentro. A pesar de todas las pruebas, no hubo respuesta. Te da a entender que somos como un papel, que nomás nos hacen bolita y nos tiran. Es difícil y da coraje.

¿Ustedes han recibido algún tipo de presión económica del gobierno?
En la administración pasada el gobierno se anunciaba y aun así nosotros señalábamos las cosas que hacían mal. Ellos respondían con una carta de aclaración y nosotros la publicábamos, pero no quitaban la publicidad. No obstante, desde que Hank entró a la Presidencia Municipal, nosotros retiramos su publicidad, por ética. Todo lo que estuviera a nombre de Hank o relacionado con él, no entraba como publicidad al periódico.
Lo hicimos, principalmente, por lo del asesinato de Félix, porque fue un compadre de él (Jorge Hank) quien jaló el gatillo y aún no se ha resuelto nada. Es por eso que desde 1988, en el lugar donde aparecía su columna, publicamos una plana negra exigiendo al gobierno de turno el esclarecimiento del caso. E4

 
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