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El PRI opositor El PRI tardó más de un sexenio —el de Fox y lo que va del gobierno de Calderón— en comprender que era oposición, más por docilidad histórica al presidente que por institucionalidad. Siempre acreditará mejor a un partido opositor su apoyo al Ejecutivo en temas coincidentes o en situaciones especiales —la aprobación del aumento del cincuenta por ciento al IVA en 1995 con el voto del PAN, o la reciente reforma fiscal con el sí del PRI— que el sistemático no radical del PRD.
Tras la elección de Fox, los gobernadores del PRI —entonces, como hoy, mayoría— y el PRD crearon la Conago, a la que después se integrarían sus colegas del PAN. Era una forma de presionar a un mandatario inexperto y de reclamar libertades que el presidencialismo meta constitucional había enajenado a los estados, en perjuicio del Federalismo. Pero a la vez, de defenderse entre sí pues ellos, mejor que nadie, saben que, aun limitada en su ejercicio por incapacidad y una real división de poderes, la Presidencia es la institución más poderosa.
Humberto Moreira fue el primer gobernador que interpeló al presidente Fox, durante y después de su mandato. Igual lo ha hecho con Felipe Calderón, con miembros del gabinete, legisladores y líderes de su partido. Algo impensable durante la presidencia imperial, a menos de que algún mandatario local estuviera fuera de sus cabales. Hoy la democracia permite no sólo eso, sino también que sátrapas como Mario Marín y Ulises Ruiz sigan en sus puestos, a pesar de las barbaridades cometidas en Puebla y Oaxaca bajo su cobijo.
Es evidente que el PRI, ante el debilitamiento del PRD —posterior a las elecciones de 2006—, los desafueros del primer presidente surgido de la oposición y el zigzagueante gobierno de Calderón, vea condiciones de recuperar la Presidencia dentro de cuatro años. Los resultados electorales de 2007, que en términos generales favorecieron al PRI, hacen pensar a otros sectores en la misma posibilidad. Ganarle al PAN Yucatán subió la moral del priísmo nacional.
Bajo esa lógica actúa el presidente del PRI en Coahuila, Rubén Moreira; es decir, como líder de oposición frente al gobierno que encabeza el Partido Acción Nacional. En la entrevista de dos partes que concedió a Espacio 4, el político se explaya en sus críticas y desvela lo que es quizá el leitmotiv de su discurso y de su trabajo de veinticuatro horas: “darle al PAN cuartel equivale a rendir la plaza”. En medio de críticas de nepotismo, surgidas a su vez de la oposición panista al gobierno de su hermano, Moreira no pide ni da cuartel. Se sabe observado y actúa en consecuencia. El tiempo dirá si lo hizo bien. |