|
De burócrata a naviero Sólo en México sucede que un funcionario sea contratista del gobierno al mismo tiempo o que en un abrir y cerrar de ojos se convierta en empresario exitoso, gracias a la información y relaciones obtenidas en el servicio público. El caso de Antonio Juan Marcos Issa, coordinador de asesores de los tres últimos directores de Petróleos Mexicanos, es paradigmático. Su fortuna en los negocios puede provenir de la combinación de tres factores: deslealtad, oportunismo y habilidad para explotar su condición y talentos.
Por principio, resulta sospechoso que Marcos Issa haya sido el único coahuilense del grupo llevado a Pemex por Rogelio Montemayor que salvó el pellejo tras el escándalo por el desvío de más de mil millones de pesos a la campaña del candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida, en el año 2000. El caso tuvo al ex gobernador a un paso de la cárcel y lo inhabilitó por veinte años para ocupar un puesto público. También ahuyentó del estado y del país a Carlos Juaristi, el otrora poderoso secretario de gobierno de quien aún no se tienen noticias.
Que la suerte a Marcos Issa le sonriera, mientras sus paisanos eran objeto de persecución y escarnio, se ha prestado a mil y una interpretaciones. Sus malquerientes hablan de traición; sus defensores, de una especie de suerte para relacionarse con figuras clave del poder, como en sus inicios la tuvo en el DIF con la esposa del presidente López Portillo. En el sexenio del presidente Fox, al parecer, sus contactos fueron los polémicos hermanos Bribiesca Sahagún, hijos de doña Martha, tema del cual se ocupa el libro Fin de fiesta en Los Pinos (Grijalbo, Anabel Hernández).
El hecho es que ahora la Auditoría Superior de la Federación, el órgano fiscalizador de la Cámara de Diputados, investiga al Grupo Blue Marine y a su subsidiaria Arrendadora Ocean Mexicana, ambas presididas por el ex secretario de Finanzas de Coahuila, por presuntos quebrantos contra Pemex, el menor de los cuales ronda los sesenta millones de pesos. ¿El delito? Haber inflado los precios en la renta de buques tanque. El caso lo han abordado publicaciones especializadas y podría convertirse en escándalo nacional con efectos en el estado, sobre todo en La Laguna.
Lo extraño —aunque en México no tanto— es que al poco tiempo de abandonar una posición estratégica en Pemex, Marcos Issa aparezca como naviero próspero y socio de transnacionales favorecidas por la paraestatal con contratos multimillonarios. Coincidentemente, empresas dedicadas al negocio de los energéticos florecieron también en los años del coahuilense en Petróleos. Es el caso de SIMSA, uno de cuyos camiones fue detenido el mes pasado en San Quintín, Baja California, con casi tres toneladas de marihuana. |