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Las claves del Congreso Las elecciones del 11 de noviembre en Tamaulipas y Michoacán, para renovar congresos y ayuntamientos, mostraron el lado más siniestro de la política: la irrupción de la delincuencia organizada en las urnas, tolerada por las autoridades locales. La pregunta que distintos círculos se formulan hoy es si el gobernador de la primera entidad, Eugenio Hernández, seguirá los pasos de Mario Villanueva, en proceso de extradición a los Estados Unidos por sus nexos con el narcotráfico.
Coahuila, por suerte, no ha llegado a tales extremos y más vale que ni siquiera los roce, a pesar de la presencia de bandas criminales de gran calado en casi todas las regiones del estado. Sin embargo, eso dependerá de las autoridades, de los partidos, de los medios de comunicación y de la sociedad, más que de un buen deseo o de una visión romántica, utópica, frente a una realidad atroz y gobiernos que saben diagnosticar males, como lo acaba de hacer el presidente a propósito de su primer año de gestión, pero son incapaces para resolverlos.
La contienda electoral de este año tendrá dos protagonistas: el PRI y el PAN. El resto de los partidos, con registro nacional y local, lejos de salir del aturdimiento que les causó la derrota de López Obrador, los ha hundido en la preferencia de los votantes. Y, para colmo, las reformas a la ley colocan a los segundos en situación de riesgo, pues si Unidad Democrática y el Cardenista Coahuilense no alcanzan el tres por ciento del total de sufragios emitidos quedarán fuera de procesos futuros y perderán prerrogativas.
Rubén Moreira, presidente del PRI, sostiene que su partido irá por el “carro completo”, en tanto que el dirigente del PAN, Jesús Flores, aduce que para alcanzar un auténtico equilibrio de poderes es condición sine qua non que el Congreso sea controlado por la oposición. En uno y otro caso, las principales fuerzas políticas del estado necesitan votos. Y estos se consiguen por tres vías: trabajo político electoral, capacidad de persuasión y candidatos que respondan a las expectativas de la sociedad.
Cuando las elecciones de diputados van solas, como pasará el 19 de octubre próximo, suelen ser desairadas. Que así sea lo explica en gran medida el sentimiento casi general hacia los legisladores, cuya fama de inútiles los tiene en el sótano de las encuestas. Sin embargo, el PRI necesita conservar la mayoría en el Congreso para avanzar en su proyecto transexenal y asegurarle a Humberto Moreira una salida airosa y sin sobresaltos, en tanto que el PAN requiere más curules para estar en condiciones de aspirar, con posibilidades reales, a ser gobierno en 2011. Ajustémonos, pues, los cinturones para un año bastante movido. |