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Con procesos electorales sucios y un PAN débil y tibio, el PRI puede hacer “carro completo” en el congreso el año próximo
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Las nuevas dimensiones del IFE:
poder y responsabilidad, de la mano |
Edgar London |
Eliminada como aspirante a consejera del IFE, Rosa Esther Beltrán asegura que mantendrá firme su lucha por lograr mayor transparencia
en los comicios.
A su parecer,
el Instituto necesita
reformas adicionales
Consejera del Instituto Federal Electoral en Coahuila de 1996 a 2003, analista política y observadora electoral desde mucho antes, Rosa Esther Beltrán se acercó bastante a la posibilidad de formar parte de la membresía del Consejo General de dicho organismo, logro que habría significado, en su curriculum personal, un paso significativo.
Aun cuando no pudo lograrlo, su actitud de colaborar con todo aquello que pueda servir para mejorar los procesos electorales a escala nacional y estatal, sigue firme.
En entrevista a Espacio 4 comparte sus exriencias y visión del IFE, a la luz de las reformas que potencian las facultades del
instituto.
¿Qué opinión le vale la reforma constitucional que se aprobó en septiembre y que incide directamente sobre el Instituto Federal Electoral?
Creo que cumple con una serie de condiciones, de urgencias, que estaban planteadas en el contexto y que hicieron mella en la elección de 2006, cuando se presentó una crisis aguda en los medios de comunicación y el IFE no tenía potestad para sancionar a los actores que estaban interviniendo de manera ilegal, en la elección, concretamente los grupos empresariales y el Consejo Coordinador Empresarial. Asimismo el Partido Acción Nacional y la Coalición por el Bien de Todos, que echaron mano de campaña sucias, denigrantes, en contra de los candidatos.
Los medios de comunicación no están de acuerdo con que se les limite. Aseguran que ello atenta contra la libertad de expresión.
No me lo parece. De hecho, ya había una norma en el COFIPE, pero no se cumplía. No había sanciones para quienes la infringieran. Por tanto, no se puede hablar de un atentado contra la libertad de expresión. Todos tenemos que someternos a una serie de normas en nuestra vida cotidiana que limitan nuestra libertad, pero en bien de los derechos de otros. Este caso es similar. Los medios no pueden hacer uso del libertinaje, ofendiendo, calumniando, para sacar ventaja.
Ya empiezan a notarse algunas estrategias trazadas por parte de los medios para salvarse del abismo al que se sienten arrojados con la puesta en marcha de la reforma. Por ejemplo, empiezan a repetirse más de lo habitual las noticias en que aparece, físicamente, algún mandatario. ¿Cuál será entonces la posición del IFE para responder a estos subterfugios?
Seguramente que los empresarios de los medios van a buscar la forma de escabullirse porque están perdiendo mucho dinero, y eso es lo que pelean en realidad, lo que les duele. Acaba de ser aprobado el nuevo Código de Procedimientos Electorales. No tengo todavía idea precisa de cuáles son los cambios generales, pero ha habido muchas protestas por parte de estos empresarios.
La cuestión es que los diputados al final se ablandaron. En lugar de decir que el instituto dictará los lineamientos, aclararon que sugerirá los mismos. Y a la hora de establecer las sanciones también le bajaron mucho el tono. Ahora, al momento de una elección, el IFE también hará los cuestionamientos que estime pertinente pues tiene autoridad para ello.
No es arriesgado afirmar que la mayoría ciudadana apoya el recorte presupuestario y el tiempo para las campañas, dejando al IFE como único organismo capaz de regular los mismos. Pero, ¿qué hay de la renovación de sus consejeros? Nunca los dejaron terminar su ciclo, incluyendo a su
presidente.
Recordemos que al IFE se le habían señalado algunos errores, al Consejo General sobre todo. El mismo Tribunal Federal Electoral le indicó que habían inconsistencias en el conteo de las actas —en el caso de la elección presidencial del pasado año— y los reprendió por esos fallos, justo cuando estaban a punto de emitir su dictamen.
Por otro lado, el IFE no demostró capacidad para instrumentar el voto de los mexicanos en el extranjero, de manera que se gastó mucho dinero sin un resultado eficaz. De tal forma las medidas técnicas que el instituto debía poner al alcance de los ciudadanos para que pudieran votar, no se concretaron.
En el ensayo que usted presentara conjuntamente con su candidatura para su cargo de consejera, dice textualmente: “en esta nueva relación el IFE sería el único facultado para la contratación y administración de tiempos en los medios y para fiscalizar el gasto”. Sin embargo, este instituto no es una entidad abstracta. Está conformado por personas que pueden ser proclives a favorecer a uno u otro partido a la hora de tomar una decisión
determinada.
Bueno, lo que pasa es que la ley le da facultades a un grupo colegiado que toma decisiones dialogadas preliminarmente. Prevé que los consejeros serán ciudadanos, no partidistas, y hay una serie de condiciones que aseguran ese “no partidismo”. Esto no quiere decir que yo no tenga convicciones políticas, valores o una ética determinada, pero esa ley me dice lo que puedo y no puedo hacer. Es ella quien limita mi accionar.
Asegura el PRI que, pese a la reforma, el IFE es más ‘caro’ que los
partidos…
Sí, no lo niego… pero porque tiene más responsabilidades. Por ejemplo, la credencialización es muy cara. La mitad del presupuesto del IFE se va en este concepto, que es un asunto muy importante pues vino a limpiar las elecciones. Logró en ellas, con todo y los problemas que aún presentan, un mayor nivel de transparencia.
Entonces, es una verdad a medias, porque también una buena parte del presupuesto se va en el financiamiento a los partidos. Entre ellos, el propio PRI.
Ahora, que es caro el IFE: sí, lo es. Y luego tiene muchos defectos. Trabajan intensamente durante diez meses, que es el tiempo electoral. Los otros dos años no hay actividad prácticamente, a no ser la tarea del Registro Federal Electoral, que esa no se detiene nunca.
Y sí, el Instituto Federal Electoral aún necesita de reformas. Imagino que la recién aprobada por los diputados seguramente contempla algunas modificaciones en este sentido.
A raíz del reclamo de que el voto “cuente y se cuente”, en 1990, se crea el IFE. Luego vinieron las reformas de segunda generación (1994-1996) y que encontraron el respaldo de los gobiernos de turno. Ahora, también, aparece una nueva reforma, y que es apoyada por el gobierno. En tal caso, ¿no podría ser cuestionable la legitimidad y la autonomía del IFE?
Ante todo debemos destacar que esta reforma no la aprobó el presidente. Es concebida por la Cámara de Diputados y el Congreso de la Unión. Seguramente el Ejecutivo da el visto bueno, pero la elaboración de la reforma estuvo a cargo del Parlamento.
Además, la reforma no es definitiva. La humanidad progresa, avanza… hoy logramos una cosa y mañana otra. Es cuestión de tiempo atestiguar su gradual funcionamiento.
Del fenómeno nacional, al estatal. Para el 2008 el PRI ha pronosticado su “carro completo”. ¿Cree que lo logre?
Esa es la intención de un partido que ha sido hegemónico, pero que luego, en elecciones federales, se vio arrollado por el Partido Acción Nacional. Es muy contradictoria la situación política en Coahuila, porque en 2000 ganó el PAN a nivel federal y después, en elecciones locales, gana el PRI por amplio margen.
El “carro completo” lo quiere lograr el PRI. Sin embargo hay que ver si el PAN se deja. Los partidos de izquierda aquí no tienen lugar. El PRD incluso está a punto de perder su registro.
La frase viene determinada por una aspiración natural. Nadie va a anunciar “voy por lo menos”, sino “voy por lo más”. Y dada la tibieza y debilidad del PAN a escala local, es muy probable que lo logre. Aparte, se valen de una suerte de triquiñuelas muy conocidas que incluyen la compra de votos, a cambio de repartir materiales, por ejemplo.
Desafortunadamente no se pudo cumplir, en esta ocasión, que fuese electa como miembro del Consejo General del IFE, a partir de esta realidad ¿cuáles son sus planes futuros?
Voy a seguir siendo lo que soy, escribiendo en los periódicos, apoyando el trabajo del IFE a partir de mi experiencia como observadora electoral, primero, y como consejera a nivel estatal, después. Conozco los mecanismos de estos procesos y me mantendré trabajando en torno a ellos. En particular en el estado, pues los procesos electorales en Coahuila siguen siendo sucios. E4 
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