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La
nueva reforma al Código Electoral estatal no sólo ha despertado
el rechazo del Partido Acción Nacional. Asociaciones ciudadanas
que participaron en los foros de consulta, consideran que
no fueron tomadas en cuenta. Es el caso de Alianza Cívica.
Nelly Herrera, integrante de la asociación, señala que salvo
algunos aspectos positivos como la despenalización de la movilización
ciudadana —declarada inconstitucional en 2007—, la regulación
de los tiempos y espacios de publicidad y un mayor reconocimiento
a los observadores de los procesos electorales —en concordancia
con el Código Electoral Federal—, la reforma es “negativa
en forma y contenido”.
Señala que no hubo un verdadero diálogo con la ciudadanía
ni con los demás partidos. Dice que la posibilidad de presentar
candidaturas independientes (a partir de 2017, según los cambios
aprobados por el Congreso) se contrapone con las leyes federales,
lo que puede derivar en una impugnación. Apunta que los requisitos
para presentarse a las elecciones, sin partido político, son
muy complejos para el común de los ciudadanos y que la reforma
está enfocada a debilitar la competencia, como ocurre desde
2007.
Recuerda que en mayo de este año, Alianza Cívica presentó
una iniciativa popular que, a pesar de haber sido enviada
a la Comisión de Gobernación del Congreso del Estado al día
siguiente, los legisladores nunca se comunicaron con los integrantes
de la asociación.
Una
ley cambiante
En los catorce años que median entre 1996 y 2010 se han realizado
seis reformas a la Ley Electoral del estado. De éstas, las
que han tenido mejor forma, sin llegar a ser ideales, son
las de 1996, 2001 y 2007, recapitula Nelly Herrera. La de
1996, porque por impulso ciudadano hicimos un foro nacional,
trajimos especialistas en la materia. Montemayor (entonces
gobernador), primero había dicho que no se hacía la reforma,
ya luego aceptó, hubo apertura.
La reforma de mayor apertura fue la de 2001. Se formó un consejo
político con los tres poderes, los partidos y los diputados,
hasta por televisión se estuvieron pasando las sesiones, agrega.
En 2007 también se realizaron foros, aunque menos, y también
se tuvo la sensación de apertura.
Los avances que pueden catalogarse como tales sólo son dos:
1996, cuando históricamente se le quita a la Secretaría de
Gobierno que organice las elecciones y se crea un órgano con
ciudadanos, fuera de que sea independiente o no o afín al
gobierno, pero se crea una institución, era el consejo estatal
electoral.
La otra es la de 2001, que tuvo avances en cuanto a darle
fortaleza al órgano electoral hasta que se forma el IEPC,
y que constitucionalmente es fuerte, se declara como autoridad
en la materia. También se incluyeron en la constitución las
figuras de participación directa de la ciudadanía, plebiscito,
referéndum e iniciativa popular. En la forma fue un avance
muy importante, ya en el contenido tiene tantos requisitos
que prácticamente no se utilizan.
Una de las reformas más pobres fue la de 1998, cuando el gobernador
pidió sólo que se cambiara la fecha de elección, de septiembre
a octubre. Además crearon la figura de dos circunscripciones
para apoyar a los partidos minoritarios, en este caso al Frente
Cardenista, que por lograr el porcentaje mínimo de votación
obtenía un diputado por cada zona. El Código Electoral de
2001 desapareció este mecanismo.
Cuando se da la reforma de 2007, se hicieron foros. Pedimos
que se resolvieran los candados, las limitantes para que el
contenido importante del Código de que se dio en 2001 realmente
pudiera aplicarse. Por ejemplo, menos firmas para plebiscito
y mayor forma para que el Instituto (Electoral) fuera independiente
y tuviera otras facultades en la ley, porque tenía más el
director que los consejeros.
Sin embargo, expresa la activista, fue un verdadero retroceso:
se creó una estructura paralela al Instituto que prácticamente
le quita las facultades a los consejeros electorales. También
se margina a la ciudadanía en materia de observación electoral,
se quita el procedimiento de quejas que podíamos meter los
ciudadanos y se establece una cosa muy negativa que es precisamente
criminalizar la movilización ciudadana: si un grupo acudía
ante una autoridad podía ser sancionado, expresa.
La reforma de 2009 es negativa en forma y fondo porque el
PRI, unilateralmente, metió su código, prosigue Herrera. Aún
así, no lo dejamos ir solo: metimos una iniciativa popular
y aceptó algo de lo que estábamos proponiendo, pero sin llamar
a los demás partidos. Sin embargo, acabó con la Ley del Instituto
y la Ley Electoral y creó una sola que tuvo muchos defectos.
Los partidos impugnaron y algunos se corrigieron, pero no
se incluyeron las reformas federales de mayo de 2007 que eran
importantes en cuanto al acceso a los medios y sobre las precampañas,
aunque ya se había legislado aquí sobre éstas en 2001.
La
nueva reforma
Lo positivo de la reforma actual —aprobada por el Congreso
local el 21 de junio— es que resuelve el tema que en 2007
se había declarado inconstitucional: la movilización ciudadana,
se legisla en torno al acceso a los medios y a la publicidad
de los funcionarios públicos, y en el caso de los observadores,
lo iguala al Cofipe.
En lo demás es negativa en forma y contenido. En forma, porque
llaman a foros y hacen once, que por primera vez presiden
los diputados. En el pasado acudían a una conferencia y luego
se iban, ahora ellos presidieron el pleno. Esta vez hubo muy
buena participación ciudadana. En 2007, en Torreón, se presentaron
cerca de cincuenta ponencias, en Saltillo entre veinte y treinta.
Ahora fue al revés, en Torreón fueron cuarenta y cinco, aquí
ciento cuarenta y dos y en todo el estado más de cuatrocientas.
Fueron ciudadanos interesados, especialistas en el tema, invitados
de los partidos, pero también mucho sector independiente,
indica.
En los foros hubo muchas opiniones críticas —el gasto excesivo,
gran número de elecciones— y demandas —bajar el financiamiento
a los partidos—, incluso se destacó la cuestión de la participación
indebida de los maestros en los procesos electorales.
Yo no sé si eso hizo que el PRI se cerrara, es una hipótesis.
Cuando entra la primera iniciativa constitucional, vemos que
unilateralmente es del PRI, lanza su código sin diálogo con
los demás partidos. Entonces lo de los foros es simulación.
La gente decía que no eran tomados en cuenta.
Desde la perspectiva de Alianza Cívica, el contenido de la
ley que publicitan, quienes la promovieron y aprobaron, es
apariencia. Es falso que hayan metido el plebiscito y el referéndum,
porque ya estaban desde la reforma de 2001. Lo de las candidaturas
independientes también es una simulación y tienen dos problemas
serios. Puede ser impugnado, porque el artículo 41 de la Constitución
Federal de 2007 establece que sólo los partidos están calificados
para presentar candidatos, lo que aplica para todos los estados.
Ahora meten a la Constitución coahuilense que los ciudadanos
pueden ser candidatos sin pertenecer a ningún partido, pero
alguno lo puede impugnar y se va a que lo resuelva primero
el Tribunal Electoral del Estado, luego el federal y luego
la Suprema Corte, que no sabemos qué va a resolver.
El otro problema son los requisitos que se piden para ser
candidato independiente. Prácticamente es más fácil crear
un nuevo partido, dice.
Al candidato independiente le piden declaración de principios,
programa de acción y plataforma electoral, pero si quiere
ser candidato a la gubernatura tiene que presentar el 0.26
por ciento de todo el padrón electoral de afiliados, —mínimo
doscientos por cada uno de los veintiséis distritos— o sea
cobertura estatal, con un formato que el IEPEC va a entregar
y que de seguro no lo va a tener a tiempo para cuando se abra
la inscripción, que son dos meses antes. Así que no puede
empezar a afiliar gente porque no tiene los formatos.
Para ser candidato independiente a diputado local se necesita
el diez por ciento del padrón electoral del distrito. Quien
aspire a un puesto en el ayuntamiento, como alcalde, tiene
que presentar el veinte por ciento de afiliados del censo
municipal. Por ejemplo en Saltillo, con cuatrocientos cincuenta
mil electores, el número de afiliados tendría que ser de noventa
mil.
El aspirante tiene que presentar aparte el monto, el origen
y en qué va aplicar el gasto de campaña. Es decir, cuando
va a meter la solicitud, ya debe tener el dinero programado.
Mientras que para registrar un partido —condicionado al resultado
de la elección— se requiere el 0.26 del padrón, los doscientos
afiliados por distrito, declaración de principios y estatutos.
Imagínense un ciudadano que llegara a tener la capacidad de
cubrir todos estos requisitos y luego le impugnen ¿Y si la
Suprema Corte dice que va para abajo? Es más viable formar
un partido.
Menos
oposición
Nelly Herrera observa otro aspecto negativo. Empezó en 2007
y con esta ley se acaba de fortalecer: una tendencia a debilitar
a la oposición. En los años anteriores se tendía a fortalecerlos.
En 2008, con la creación de dos circunscripciones. Ahora es
lo contrario, este Código suprime lo que es conocido como
representación mínima.
Otra simulación fue el manejo de la información. A los medios
de comunicación se les informó que para tener acceso a diputados
plurinominales se requería el dos por ciento de los votos
o hasta menos, cuando la página del Congreso —en el dictamen
de la sesión del 8 de junio— decía que era necesario el tres
por ciento. (El dictamen final fija un mínimo de dos por ciento
en el caso de los diputados, y de tres para regidores de representación
proporcional)
Los partidos pequeños están preocupados e inconformes. Nosotros,
como asociación civil, también estamos inconformes con la
ley. Metimos una iniciativa popular el 9 de mayo y al día
siguiente la mandaron a la Comisión de Gobernación, pero aún
no nos han llamado.
Esta actitud unilateral y arbitraria del PRI nos parece negativa.
Ya sabemos que tiene todo el poder, controla todo, tiene mayoría
en el Congreso. En ese sentido pensamos que puede ser abierto
y escuchar, que su disposición sea de apertura, no de cerrarse
y decir falsedades.
Otra contradicción es que el código de 2007 señala que los
funcionarios de todos los poderes, incluso autónomos como
el IEPEC, tienen que renunciar dos años antes a su puesto
para poder competir en una elección. Pero la ley propuesta
ahora dice líneas abajo que pueden renunciar un día antes.
No hay políticos demócratas. Se nota un temor a la participación
de la ciudadanía, están acostumbrados a tener el poder como
uso patrimonial y que los ciudadanos sólo vayan a votar. Ese
grado de poder los lleva a extremos.
Sobre la principal fuerza opositora en el estado, Herrera
califica al PAN: está débil, dividido y torpe. Ahora reaccionó
porque no le quedaba de otra. Solicitó un sólo período de
cuatro años de gubernatura, para empatarla con la elección
de presidente. Sin embargo, algunos medios malinforman todo,
afirman que quieren que así sea siempre. E4
25
a favor, 5 en contra y un ausente
El
Congreso local aprobó el nuevo Código Electoral del Estado
el 21 de junio, con una serie de ajustes respecto a la propuesta
original. La norma entrará en vigor para los comicios de gobernador
y diputados locales del 3 de julio de 2011.
El Código se aprobó con veinticinco votos a favor (veintiuno
del PRI, tres de diputados independientes y uno del PRD).
Los panistas José Miguel Batarse, Mario Dávila, Carlos Orta,
Esther Quintana y Rodrigo Rivas votaron en contra. Loth Tipa
Mota, legislador del PAN, faltó a la sesión. E4
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