Edición 383
13 al 26 de julio de 2010
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los gobiernos que el PRI recupera no le compensan Oaxaca, Puebla y Sinaloa

Alternancia en seis estados; las encuestas fallaron

Gerardo Moyano

Se tambalean los triunfos de los priistas Jorge Herrera (Durango), Javier Duarte (Veracruz) y Francisco Olvera (Hidalgo), donde los gobernadores manipularon las elecciones. La jornada transcurrió en orden, pese al clima de inseguridad; Tamaulipas y Chihuahua —donde aparecieron diez ejecutados— registran los mayores índices de abstencionismo.

Ni el PRI ni sus rivales pueden hablar de resultados arrolladores. A pesar de que los priistas habían pronosticado un “carro completo”, éste no llegó. Los panistas y perredistas, por su parte, dicen que están de vuelta en la carrera por la presidencia, un análisis más frío apunta a un panorama político más bien equilibrado y mucho más cerrado al que pintaban la mayoría de las encuestas.

Según los resultados preliminares, el PRI retuvo el poder en seis estados: Chihuahua, Durango, Veracruz, Hidalgo (donde las elecciones serán impugnadas por el cúmulo de irregularidades), Quintana Roo y Tamaulipas y recuperó tres bastiones opositores (Aguascalientes y Tlaxcala, gobernados por el PAN, y Zacatecas, por el PRD). Pero por primera vez perdería tres bastiones clave: Oaxaca, Puebla y Sinaloa, donde la diferencia entre Mario López Valdez “Malova”, de la coalición PAN-PRD-Convergencia, y Jesús Vizcarra Calderón, del PRI, fue mínima.

El abstencionismo volvió a ser la fuerza dominante en la mayoría de los estados, sobre todo en Chihuahua y Tamaulipas, a causa de la violencia, donde los índices de votación no llegaron siquiera al cuarenta por ciento.

Si bien el PRI habría logrado ganar nueve de doce gubernaturas, pierde influencia electoral al ceder tres bastiones históricos (Oaxaca, Puebla y Sinaloa) cuya población supera los doce millones de habitantes, más del diez por ciento del total nacional.

Por el contrario, la densidad de los estados que el PRI recuperó no es tan grande, Tlaxcala y Aguascalientes cuentan con 1.1 millones de habitantes cada uno y Zacatecas con 1.4. Los tres suman 3.6 millones de personas. El saldo es negativo para el PRI, que dejaría de gobernar a cerca de 8.2 millones de habitantes.

Sin embargo, los resultados no modifican radicalmente el camino hacia 2012. Pues si el PRI no logró el carro completo, aún se conserva como primera fuerza política. Descartar su regreso a Los Pinos sería aventurado. La vía a Los Pinos puede no estar pavimentada, pero la base se mantiene firme.

Por su parte, el PAN y el PRD pueden decir que las cuestionadas alianzas dieron resultados. Ahora deben demostrar que puede gobernar sin faltar a sus principios. Los candidatos aliancistas ganadores, incluido el propio Gabino Cué —cuyo nombre aumenta la nómina de aspirantes a la Presidencia—, son ex priistas.

Lo importante de estas elecciones es el llamado de atención de los electores a todos los partidos, pues la mitad de los estados decidió cambiar el rumbo político de su entidad, lo que podría anticipar elecciones aún más cerradas en 2012.

 

Nueva geografía electoral
En términos demográficos, las victorias del PAN-PRD y otras fuerzas de menor alcance cobran relieve en virtud de que la cantidad de personas que gobiernen aumentará casi en cincuenta por ciento. Sin embargo, en valores absolutos, la población de las entidades controladas por cada partido favorece al PRI, aunque seis de ellos hayan cambiado de colores partidistas.

Si ninguna de sus victorias del 4 de julio se revierte, el PRI seguiría controlando diecinueve estados (Campeche, Coahuila, Colima, Chihuahua, Durango, Estado de México, Hidalgo, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y ahora Aguascalientes, Tlaxcala, y Zacatecas). Pero perderá poco más de ocho millones de habitantes de los sesenta que hoy gobierna, con lo cual su porcentaje de representación en el padrón electoral baja 4.1 por ciento (de 30.19 a 26.09).

El PAN gobernaría ocho estados, uno más que hoy (Baja California, Morelos, Guanajuato, Jalisco, Sonora, Oaxaca, Puebla y Sinaloa). La cifra de sus gobernados pasaría de veintidós millones a poco más de treinta, lo que representa un aumento, con respecto al padrón electoral, del 4.9 al 8.2 por ciento.

El PRD se ubica detrás del PRI en habitantes gobernados, con las victoria del 4 de julio. Tan solo el Distrito Federal equivale casi a nueve millones de habitantes. Pierde Zacatecas (1.3 por ciento del padrón nacional), pero gobernará en alianza con el PAN tres estados que en total le sumarían cerca de veinte millones de habitantes. Por sí solo gobierna Baja California Sur, Chiapas, Michoacán, Guerrero y el Distrito Federal, que no pierde desde 1997.

Los triunfos de la alianza PAN-PRD pueden medirse también en términos de alternancia. Tres estados con gobiernos del PRI desde hace más de ochenta años cambiaron de partido. Con esto, el número de entidades que sólo han tenido autoridades emanadas del PRI baja de trece a diez (Campeche, Coahuila, Colima, Durango, Hidalgo, Estado de México, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz).

De los ocho estados que no conocían la alternancia y se jugaban el gobierno, la alianza PAN-PRD ganó tres y el PRI se consolidó en cinco.

El PRI contuvo al PRD pues hasta hoy, de todos los gobiernos que había perdido con la izquierda, nada más había recuperado Nayarit. En cambio desbancó al PAN en Chihuahua, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán. Ahora se suman Aguascalientes y Tlaxcala.

 

Vencer el miedo
La Secretaría de Gobernación informó que la jornada electoral transcurrió con mayor tranquilidad de lo esperado en un principio. A primera hora del día, cuatro personas fueron asesinadas en Chihuahua. Sus cuerpos aparecieron colgados en tres puentes.

Sin embargo, el temor por posibles ataques del crimen organizado afectó la asistencia de ciudadanos a las urnas en algunos estados y provocó ausentismo de funcionarios de casilla.

Fue el caso de Tamaulipas, donde, a pesar de que no se registraron actos de violencia, la jornada se alteró por el reemplazo de aproximadamente setecientos funcionarios de casilla. Egidio Torre Cantú, hermano del candidato del PRI asesinado en los últimos días de su campaña, sufragó bajo extremas medidas de seguridad: con un chaleco antibalas, cuatro cinturones de vigilancia y francotiradores.

Chihuahua registró diez ejecuciones en la capital y otras doce en Ciudad Juárez, por lo que la asistencia fue escasa. La Coparmex local calculó que el número de votantes apenas superó treinta por ciento del total de la lista nominal, incluyendo al cinco por ciento de los funcionarios de casilla.

En Durango, el PRI denunció que un grupo armado disparó contra el automóvil de su delegado en Lerdo, Omar Barrera, cuando se encontraba estacionado y sin ocupantes frente del edificio de ese partido.

Gobernación anunció que se investigarán incidentes de violencia como el homicidio de José Trinidad Pacheco Díaz, en la comunidad La Cantera, municipio de Batopilas, Chihuahua. La víctima era hermano del candidato del PAN a la alcaldía, Martín Arnoldo Pacheco Díaz. También actuará, entre otros hechos, en el caso de Porfirio Avilés, herido en Tantoyuca, Veracruz.

La dependencia informa que el Ministerio Público Federal inició veinticuatro averiguaciones previas y ochenta y cinco actas circunstanciadas, por incidentes durante la jornada electoral, en distintos estados.

Por su parte, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) de la Procuraduría General de la República (PGR), abrió veintitrés averiguaciones previas y ciento tres actas circunstanciadas que podrían ser constitutivas de delitos electorales.

De los expedientes que esta unidad de la PGR tiene a su cargo, cuatro se iniciaron en Durango, tres en Tlaxcala, dos en Puebla, dos en Quintana Roo y uno en Chiapas, Hidalgo y Oaxaca, así como nueve en la Ciudad de México.

En materia de actas circunstanciadas, Chiapas es la entidad de la que más se recibieron denuncias que podrían convertirse en averiguaciones previas, con dieciséis; le siguen Veracruz con catorce, Zacatecas y Puebla con nueve cada uno; Oaxaca y Tamaulipas con seis, y Durango, Quintana Roo y Sinaloa con cinco.

Además se levantaron cuatro actas en Aguascalientes, una en Chihuahua, otra en Baja California y una más en Tlaxcala, mientras que en el Distrito Federal se iniciaron diecinueve actas de este tipo.

La fiscalía de la PGR detalla que entre las posibles conductas delictivas más denunciadas figura la compra de votos, la solicitud de credenciales de elector sin causa justificada y el condicionamiento de programas sociales.

La FEPADE dio a conocer que durante la jornada se recibieron seiscientas trece llamadas telefónicas en el sistema Fepadetel e indicó que en las elecciones extraordinarias de Juárez y Lamadrid, Coahuila, no se reportaron incidentes. E4

 

 

El PRI gana en Coahuila y Baja California
La alianza funciona también en Chiapas

El Partido Revolucionario Institucional ganó las alcaldías de Juárez y Lamadrid, que el PRD y el PAN obtuvieron en las elecciones del 18 de octubre pasado. Los procesos fueron anulados por irregularidades y se repusieron el 4 de julio.
Con estos triunfos, el PRI pasa a gobernar el noventa y siete por ciento de la población del estado.

Los comicios en Juárez y Lamadrid registraron una participación promedio del 75.67 por ciento del listado nominal. En Juárez, el candidato el PRI y el Partido Verde, Abelardo Salazar Tamez, captó 524 votos, equivalentes al 53.52 por ciento del cómputo total. El candidato del PRD, Jesús Cantú Rivera, que el 18 de octubre había triunfado, captó 452 sufragios.

En Lamadrid, el candidato del PRI y el Partido Verde, Víctor Cordero Aguirre, consiguió 658 votos. Rosalinda Arredondo Esquivel, candidata de la alianza PAN-UDC y ganadora del proceso anterior, obtuvo 516.

El PAN y el PRD aceptaron sus derrotas y no tenían reportes de anomalías que les permitieran hablar de impugnaciones.

En un comunicado de prensa, el PRI citó a Rubén Moreira, presidente del Comité Directivo Estatal: “estos buenos resultados no sólo se deben al trabajo del PRI, sino también a los profundos errores cometidos por su rival; a la mala imagen que tienen cuadros panistas como los senadores de la República de ese partido y al pésimo trabajo que realiza Felipe Calderón”.

En Baja California, el PRI tenía ventaja en los cinco municipios con el noventa por ciento de los votos contabilizados. En cuanto al Congreso local, el PRI aventajaba en trece de los dieciséis distritos, y el PAN sólo obtenía tres, lo que deja en problemas al gobierno panista de José Guadalupe Osuna Millán.

En Chiapas, la coalición Unidad por Chiapas (PAN-PRD-Convergencia y Nueva Alianza) aventajaba en sesenta y dos municipios de los ciento dieciocho que estuvieron en disputa. El PRI le seguía con treinta y dos alcaldías, y el PVEM con diecisiete. El Partido del Trabajo (PT), liderado por López Obrador, sólo obtuvo cinco triunfos. El Socialdemócrata ganó uno y la Alianza Solidaridad por Chiapas, otro. E4

 


Las urnas contradicen los sondeos

Las encuestas previas al 4 de julio daban ventaja al PRI en todos los estados, pero anticipaban una amplia diferencia a su favor en Durango, Veracruz, Hidalgo, Chihuahua, Tamaulipas y Quintana Roo. Sin embargo, los resultados fueron mucho más cerrados de lo esperado.

En Durango, el (GCE) daba diecinueve puntos a favor de Jorge Herrera Caldera, de la alianza PRI-PVEM-Panal, sobre José Rosas Aispuro (PAN-PRD-Convergencia), pero la diferencia se redujo a menos de dos puntos. Esta elección, como las de Hidalgo y Veracruz, puede terminar en el Trife.

En Veracruz, la misma encuestadora daba veinticuatro puntos a favor de Javier Duarte de Ochoa (PRI-PVEM-PRV-Vía Veracruzana), por encima de Miguel Ángel Yunes Linares (PAN-Panal). Sin embargo, la diferencia no alcanzó el tres por ciento.

En Hidalgo, Consulta Mitofsky otorgaba veinte puntos a favor de Francisco Olvera Ruiz (PRI-PVEM-Panal) sobre Xóchitl Gálvez (PAN-PRD-Convergencia), pero la elección se cerró con poco más del cinco por ciento de diferencia.

En Chihuahua, GCE daba veinte puntos a favor de César Duarte Jáquez (PRI) por encima de Carlos Borruel Barquera (PAN), pero la diferencia terminó siendo de casi siete puntos menos.

En Tamaulipas, el PRI superó las expectativas que daban casi veinte por ciento a favor de Rodolfo Torre Cantú (PRI-PVEM-Panal) por encima de José Julián Sacramento Garza (PAN), pero el hermano del candidato asesinado, Egidio Torre Cantú, logró ganar con más del treinta por ciento de los votos.

En Zacatecas, la diferencia favorable al PRI también fue más amplia de lo proyectado. GCE le daba ocho puntos de ventaja a Miguel Alonso Reyes (PRI-PVEM-Panal) sobre Antonio Mejía Haro (PRD-Convergencia), pero finalmente el porcentaje fue el más alto después de Tamaulipas, con 55.8 por ciento y 26.3 puntos de diferencia.

En el resto de los estados las encuestas proyectaban resultados cerrados como los que finalmente se dieron. También acertaron en la amplia diferencia a favor del PRI en Quintana Roo, cuyo candidato, en sociedad con el PVEM y Nueva Alianza, Roberto Borge Angulo, ganó con 26.3 por ciento de diferencia a Gerardo Mora Vallejo, candidato de la alianza PRD-PT-Convergencia que reemplazó a Gregorio Sánchez. E4

 
360 - 359 - 358
357 - 356 - 355 - 354
353 - 352 - 351 - 350
349 - 348 - 347 - 346
345 - 344 - 343 - 342
341 - 340 - 339 - 338
333 - 332 - 331 - 330
329 - 328 - 327 - 326
325 - 324 - 323 - 322
321 - 320 - 319 - 318
317 - 316 - 315 - 314