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Ni
el PRI ni sus rivales pueden hablar de resultados arrolladores.
A pesar de que los priistas habían pronosticado un “carro
completo”, éste no llegó. Los panistas y perredistas, por
su parte, dicen que están de vuelta en la carrera por la presidencia,
un análisis más frío apunta a un panorama político más bien
equilibrado y mucho más cerrado al que pintaban la mayoría
de las encuestas.
Según los resultados preliminares, el PRI retuvo el poder
en seis estados: Chihuahua, Durango, Veracruz, Hidalgo (donde
las elecciones serán impugnadas por el cúmulo de irregularidades),
Quintana Roo y Tamaulipas y recuperó tres bastiones opositores
(Aguascalientes y Tlaxcala, gobernados por el PAN, y Zacatecas,
por el PRD). Pero por primera vez perdería tres bastiones
clave: Oaxaca, Puebla y Sinaloa, donde la diferencia entre
Mario López Valdez “Malova”, de la coalición PAN-PRD-Convergencia,
y Jesús Vizcarra Calderón, del PRI, fue mínima.
El abstencionismo volvió a ser la fuerza dominante en la mayoría
de los estados, sobre todo en Chihuahua y Tamaulipas, a causa
de la violencia, donde los índices de votación no llegaron
siquiera al cuarenta por ciento.
Si bien el PRI habría logrado ganar nueve de doce gubernaturas,
pierde influencia electoral al ceder tres bastiones históricos
(Oaxaca, Puebla y Sinaloa) cuya población supera los doce
millones de habitantes, más del diez por ciento del total
nacional.
Por el contrario, la densidad de los estados que el PRI recuperó
no es tan grande, Tlaxcala y Aguascalientes cuentan con 1.1
millones de habitantes cada uno y Zacatecas con 1.4. Los tres
suman 3.6 millones de personas. El saldo es negativo para
el PRI, que dejaría de gobernar a cerca de 8.2 millones de
habitantes.
Sin embargo, los resultados no modifican radicalmente el camino
hacia 2012. Pues si el PRI no logró el carro completo, aún
se conserva como primera fuerza política. Descartar su regreso
a Los Pinos sería aventurado. La vía a Los Pinos puede no
estar pavimentada, pero la base se mantiene firme.
Por su parte, el PAN y el PRD pueden decir que las cuestionadas
alianzas dieron resultados. Ahora deben demostrar que puede
gobernar sin faltar a sus principios. Los candidatos aliancistas
ganadores, incluido el propio Gabino Cué —cuyo nombre aumenta
la nómina de aspirantes a la Presidencia—, son ex priistas.
Lo importante de estas elecciones es el llamado de atención
de los electores a todos los partidos, pues la mitad de los
estados decidió cambiar el rumbo político de su entidad, lo
que podría anticipar elecciones aún más cerradas en 2012.
Nueva
geografía electoral
En términos demográficos, las victorias del PAN-PRD y otras
fuerzas de menor alcance cobran relieve en virtud de que la
cantidad de personas que gobiernen aumentará casi en cincuenta
por ciento. Sin embargo, en valores absolutos, la población
de las entidades controladas por cada partido favorece al
PRI, aunque seis de ellos hayan cambiado de colores partidistas.
Si ninguna de sus victorias del 4 de julio se revierte, el
PRI seguiría controlando diecinueve estados (Campeche, Coahuila,
Colima, Chihuahua, Durango, Estado de México, Hidalgo, Nayarit,
Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco,
Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y ahora Aguascalientes, Tlaxcala,
y Zacatecas). Pero perderá poco más de ocho millones de habitantes
de los sesenta que hoy gobierna, con lo cual su porcentaje
de representación en el padrón electoral baja 4.1 por ciento
(de 30.19 a 26.09).
El PAN gobernaría ocho estados, uno más que hoy (Baja California,
Morelos, Guanajuato, Jalisco, Sonora, Oaxaca, Puebla y Sinaloa).
La cifra de sus gobernados pasaría de veintidós millones a
poco más de treinta, lo que representa un aumento, con respecto
al padrón electoral, del 4.9 al 8.2 por ciento.
El PRD se ubica detrás del PRI en habitantes gobernados, con
las victoria del 4 de julio. Tan solo el Distrito Federal
equivale casi a nueve millones de habitantes. Pierde Zacatecas
(1.3 por ciento del padrón nacional), pero gobernará en alianza
con el PAN tres estados que en total le sumarían cerca de
veinte millones de habitantes. Por sí solo gobierna Baja California
Sur, Chiapas, Michoacán, Guerrero y el Distrito Federal, que
no pierde desde 1997.
Los triunfos de la alianza PAN-PRD pueden medirse también
en términos de alternancia. Tres estados con gobiernos del
PRI desde hace más de ochenta años cambiaron de partido. Con
esto, el número de entidades que sólo han tenido autoridades
emanadas del PRI baja de trece a diez (Campeche, Coahuila,
Colima, Durango, Hidalgo, Estado de México, Quintana Roo,
Tabasco, Tamaulipas y Veracruz).
De los ocho estados que no conocían la alternancia y se jugaban
el gobierno, la alianza PAN-PRD ganó tres y el PRI se consolidó
en cinco.
El PRI contuvo al PRD pues hasta hoy, de todos los gobiernos
que había perdido con la izquierda, nada más había recuperado
Nayarit. En cambio desbancó al PAN en Chihuahua, Nuevo León,
Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán. Ahora se suman Aguascalientes
y Tlaxcala.
Vencer
el miedo
La Secretaría de Gobernación informó que la jornada electoral
transcurrió con mayor tranquilidad de lo esperado en un principio.
A primera hora del día, cuatro personas fueron asesinadas
en Chihuahua. Sus cuerpos aparecieron colgados en tres puentes.
Sin embargo, el temor por posibles ataques del crimen organizado
afectó la asistencia de ciudadanos a las urnas en algunos
estados y provocó ausentismo de funcionarios de casilla.
Fue el caso de Tamaulipas, donde, a pesar de que no se registraron
actos de violencia, la jornada se alteró por el reemplazo
de aproximadamente setecientos funcionarios de casilla. Egidio
Torre Cantú, hermano del candidato del PRI asesinado en los
últimos días de su campaña, sufragó bajo extremas medidas
de seguridad: con un chaleco antibalas, cuatro cinturones
de vigilancia y francotiradores.
Chihuahua registró diez ejecuciones en la capital y otras
doce en Ciudad Juárez, por lo que la asistencia fue escasa.
La Coparmex local calculó que el número de votantes apenas
superó treinta por ciento del total de la lista nominal, incluyendo
al cinco por ciento de los funcionarios de casilla.
En Durango, el PRI denunció que un grupo armado disparó contra
el automóvil de su delegado en Lerdo, Omar Barrera, cuando
se encontraba estacionado y sin ocupantes frente del edificio
de ese partido.
Gobernación anunció que se investigarán incidentes de violencia
como el homicidio de José Trinidad Pacheco Díaz, en la comunidad
La Cantera, municipio de Batopilas, Chihuahua. La víctima
era hermano del candidato del PAN a la alcaldía, Martín Arnoldo
Pacheco Díaz. También actuará, entre otros hechos, en el caso
de Porfirio Avilés, herido en Tantoyuca, Veracruz.
La dependencia informa que el Ministerio Público Federal inició
veinticuatro averiguaciones previas y ochenta y cinco actas
circunstanciadas, por incidentes durante la jornada electoral,
en distintos estados.
Por su parte, la Fiscalía Especializada para la Atención de
Delitos Electorales (FEPADE) de la Procuraduría General de
la República (PGR), abrió veintitrés averiguaciones previas
y ciento tres actas circunstanciadas que podrían ser constitutivas
de delitos electorales.
De los expedientes que esta unidad de la PGR tiene a su cargo,
cuatro se iniciaron en Durango, tres en Tlaxcala, dos en Puebla,
dos en Quintana Roo y uno en Chiapas, Hidalgo y Oaxaca, así
como nueve en la Ciudad de México.
En materia de actas circunstanciadas, Chiapas es la entidad
de la que más se recibieron denuncias que podrían convertirse
en averiguaciones previas, con dieciséis; le siguen Veracruz
con catorce, Zacatecas y Puebla con nueve cada uno; Oaxaca
y Tamaulipas con seis, y Durango, Quintana Roo y Sinaloa con
cinco.
Además se levantaron cuatro actas en Aguascalientes, una en
Chihuahua, otra en Baja California y una más en Tlaxcala,
mientras que en el Distrito Federal se iniciaron diecinueve
actas de este tipo.
La fiscalía de la PGR detalla que entre las posibles conductas
delictivas más denunciadas figura la compra de votos, la solicitud
de credenciales de elector sin causa justificada y el condicionamiento
de programas sociales.
La FEPADE dio a conocer que durante la jornada se recibieron
seiscientas trece llamadas telefónicas en el sistema Fepadetel
e indicó que en las elecciones extraordinarias de Juárez y
Lamadrid, Coahuila, no se reportaron incidentes. E4
El
PRI gana en Coahuila y Baja California
La alianza funciona también en Chiapas
El
Partido Revolucionario Institucional ganó las alcaldías de
Juárez y Lamadrid, que el PRD y el PAN obtuvieron en las elecciones
del 18 de octubre pasado. Los procesos fueron anulados por
irregularidades y se repusieron el 4 de julio.
Con estos triunfos, el PRI pasa a gobernar el noventa y siete
por ciento de la población del estado.
Los comicios en Juárez y Lamadrid registraron una participación
promedio del 75.67 por ciento del listado nominal. En Juárez,
el candidato el PRI y el Partido Verde, Abelardo Salazar Tamez,
captó 524 votos, equivalentes al 53.52 por ciento del cómputo
total. El candidato del PRD, Jesús Cantú Rivera, que el 18
de octubre había triunfado, captó 452 sufragios.
En Lamadrid, el candidato del PRI y el Partido Verde, Víctor
Cordero Aguirre, consiguió 658 votos. Rosalinda Arredondo
Esquivel, candidata de la alianza PAN-UDC y ganadora del proceso
anterior, obtuvo 516.
El PAN y el PRD aceptaron sus derrotas y no tenían reportes
de anomalías que les permitieran hablar de impugnaciones.
En un comunicado de prensa, el PRI citó a Rubén Moreira, presidente
del Comité Directivo Estatal: “estos buenos resultados no
sólo se deben al trabajo del PRI, sino también a los profundos
errores cometidos por su rival; a la mala imagen que tienen
cuadros panistas como los senadores de la República de ese
partido y al pésimo trabajo que realiza Felipe Calderón”.
En Baja California, el PRI tenía ventaja en los cinco municipios
con el noventa por ciento de los votos contabilizados. En
cuanto al Congreso local, el PRI aventajaba en trece de los
dieciséis distritos, y el PAN sólo obtenía tres, lo que deja
en problemas al gobierno panista de José Guadalupe Osuna Millán.
En Chiapas, la coalición Unidad por Chiapas (PAN-PRD-Convergencia
y Nueva Alianza) aventajaba en sesenta y dos municipios de
los ciento dieciocho que estuvieron en disputa. El PRI le
seguía con treinta y dos alcaldías, y el PVEM con diecisiete.
El Partido del Trabajo (PT), liderado por López Obrador, sólo
obtuvo cinco triunfos. El Socialdemócrata ganó uno y la Alianza
Solidaridad por Chiapas, otro. E4
Las urnas contradicen
los sondeos
Las
encuestas previas al 4 de julio daban ventaja al PRI en todos
los estados, pero anticipaban una amplia diferencia a su favor
en Durango, Veracruz, Hidalgo, Chihuahua, Tamaulipas y Quintana
Roo. Sin embargo, los resultados fueron mucho más cerrados
de lo esperado.
En Durango, el (GCE) daba diecinueve puntos a favor de Jorge
Herrera Caldera, de la alianza PRI-PVEM-Panal, sobre José
Rosas Aispuro (PAN-PRD-Convergencia), pero la diferencia se
redujo a menos de dos puntos. Esta elección, como las de Hidalgo
y Veracruz, puede terminar en el Trife.
En Veracruz, la misma encuestadora daba veinticuatro puntos
a favor de Javier Duarte de Ochoa (PRI-PVEM-PRV-Vía Veracruzana),
por encima de Miguel Ángel Yunes Linares (PAN-Panal). Sin
embargo, la diferencia no alcanzó el tres por ciento.
En Hidalgo, Consulta Mitofsky otorgaba veinte puntos a favor
de Francisco Olvera Ruiz (PRI-PVEM-Panal) sobre Xóchitl Gálvez
(PAN-PRD-Convergencia), pero la elección se cerró con poco
más del cinco por ciento de diferencia.
En Chihuahua, GCE daba veinte puntos a favor de César Duarte
Jáquez (PRI) por encima de Carlos Borruel Barquera (PAN),
pero la diferencia terminó siendo de casi siete puntos menos.
En Tamaulipas, el PRI superó las expectativas que daban casi
veinte por ciento a favor de Rodolfo Torre Cantú (PRI-PVEM-Panal)
por encima de José Julián Sacramento Garza (PAN), pero el
hermano del candidato asesinado, Egidio Torre Cantú, logró
ganar con más del treinta por ciento de los votos.
En Zacatecas, la diferencia favorable al PRI también fue más
amplia de lo proyectado. GCE le daba ocho puntos de ventaja
a Miguel Alonso Reyes (PRI-PVEM-Panal) sobre Antonio Mejía
Haro (PRD-Convergencia), pero finalmente el porcentaje fue
el más alto después de Tamaulipas, con 55.8 por ciento y 26.3
puntos de diferencia.
En el resto de los estados las encuestas proyectaban resultados
cerrados como los que finalmente se dieron. También acertaron
en la amplia diferencia a favor del PRI en Quintana Roo, cuyo
candidato, en sociedad con el PVEM y Nueva Alianza, Roberto
Borge Angulo, ganó con 26.3 por ciento de diferencia a Gerardo
Mora Vallejo, candidato de la alianza PRD-PT-Convergencia
que reemplazó a Gregorio Sánchez. E4
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