Edición 371
26 de enero al 8 de febrero de 2010
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El infierno que los mexicanos viven hoy no se vivía en los tiempos del PRI

Un presidente fuerte no surge por decreto:
Rubén Moreira

Gerardo Hernández G.
Torreón, Parte I

El líder priista traza un paralelismo entre los momentos más álgidos del país y el momento actual, para concluir: el PAN es responsable del agravamiento de la crisis y la parálisis nacional. Aunque reconoce liderazgos como el de Castillo Peraza, afirma que los mejores cuadros del país no están ahora en el gobierno

El problema de México es económico y sólo se arreglará cuando tenga liderazgo y rumbo claro. Con el presidente Calderón han sido tres años de bandazos: hoy apunta a un lado, mañana a otro. Así, mientras Brasil se encamina a ser la quinta potencia económica del mundo, nuestro país retrocedió del lugar nueve al catorce. Por otra parte, es la falta de consensos, no el Congreso, lo que frena las reformas (fiscal, laboral, educativa y del Estado), sostiene el diputado y presidente del PRI estatal Rubén Moreira.

Puntualiza que en un país presidencialista —como el nuestro— los cambios debe emprenderlos el poder predominante: el Ejecutivo. Sin embargo, hoy los grandes cuadros del país, que en la Reforma estuvieron con Juárez y en otros momentos delicados con Madero y Cárdenas, no están en el gobierno federal. El PAN, afirma, no ha estado a la altura del país que gobierna desde 2000.

El líder del PRI, hermano del gobernador Humberto Moreira y según las encuestas hasta ahora el puntero de la sucesión estatal del año próximo, advierte que el presidente fuerte que algunos sectores demandan no surgirá por decreto, pues de ser así podría incubarse un nuevo dictador. En este punto hace un deslinde: “Eso del autoritarismo”, del PRI y sus gobiernos, “se confunde a veces con oficio político”. El país, dice Moreira, está paralizado porque el presidente primero propone y luego busca de negociar.

Por lo mismo, prevé el fracaso de la reforma electoral que Calderón envió al Congreso el mes pasado, iniciativa que juzga de “propaganda política”. Duda que su partido acepte la segunda vuelta en las elecciones presidenciales. La idea se lanza cuando el PRI está en condiciones regresar a Los Pinos en 2012. Tampoco conviene en la reelección de diputados y de senadores ni en la “eliminación” de las minorías que, sin representación política, tomarían de nuevo las calles o se irían a la sierra, armadas.

La declaración del escritor Mario Vargas Llosa, en el sentido de que el retorno del PRI a la presidencia constituiría un acto de “masoquismo colectivo”, más que preocuparle, le divierte. “La frase es para vender libros y artículos”. Lo cierto es que “el infierno que los mexicanos viven hoy no se vivía en los tiempos del PRI (en la presidencia)”.

Hoy —denuncia— tenemos recesión y la inflación se encubre. Si diesel subió cuarenta y seis por ciento, que no diga el gobierno que la inflación es del cinco. Por otro lado, la inseguridad se convirtió en un problema de violencia callejera. La gente “hoy corre más riesgo de morir en las calles por una violencia que no está necesariamente dirigida a ella”, lo cual no tiene paralelo desde la Revolución.

Moreira es uno de los líderes más activos del PRI en los estados. Ubicuo, lo mismo encabeza en Coahuila un movimiento contra el alza a la gasolina y prepara a su partido para las elecciones extraordinarias en Juárez y Progreso, que recorre los medios de comunicación y cuida cada movimiento del PAN y del presidente Calderón para criticarlos. En la Cámara baja, como parte de la burbuja que coordina Francisco Rojas, ha asumido un papel protagónico. Además preside la Comisión de Derechos Humanos. La sucesión de Coahuila lo espera en 2011.

La percepción ciudadana es que el Congreso frena las reformas de fondo que el país necesita para crecer y evitar sobresaltos cada año.
» El asunto es que no hay rumbo claro. Como presidencialista, el énfasis está en el Poder Ejecutivo. Para instrumentar las políticas públicas, el presidente tiene facultades casi ilimitadas que le permiten iniciar leyes, firmar acuerdos, expedir reglamentos. La Constitución determina que el rumbo de la economía está en manos del Estado, cuyo jefe es el presidente de la República, pero no lo ha fijado. En los primeros seis años de gobierno panista se desperdició el bono democrático de Vicente Fox y los excedentes del petróleo, que bien utilizados hubieran significado mejores condiciones frente a otras naciones y reservas monetarias para aplicarlas en estos momentos de crisis, como lo hace Chile. Los tres últimos años fueron básicamente de bandazos mediáticos por parte del presidente, una colección de anuncios de todo tipo: un día sale con un decálogo de lo que México necesita para progresar; luego, con una propuesta de reforma política que en menos de un mes ya se olvidó. Lo que no ha puesto sobre la mesa es el principal problema del país: el económico, del cual surgen otros como la inseguridad pública.

¿A quién corresponde iniciar estos procesos y cómo deben darse?
» Al poder predominante, que debería ser el presidente. Recordemos la experiencia de Salinas de Gortari. Con muchas dificultades, sí, pero todas sus reformas legales y constitucionales las logra con el apoyo de otros partidos, en especial de Acción Nacional. Esto el presidente hoy no lo entiende. En la Cámara de Diputados, ningún partido ocupa doscientos cincuenta y un asientos para ser mayoría. El PRI tiene más, sí, sólo que en el Senado es la tercera fuerza y por otra parte existe el veto presidencial. Estamos en una parálisis nacional, pues quien pudiera buscar consensos no lo hace porque piensa más bien con fines partidistas y el resto de los actores están atorados por la desventaja numérica. Esto no es malo por completo, pues desde la Cámara se han evitado acciones lesivas para la economía.

Los priistas le hemos dicho al presidente que el principal problema es económico y que se requieren acciones para generar crecimiento y empleo. En el último paquete fiscal, lo que resultó fue lo menos lesivo para los mexicanos. Los diputados de Coahuila obtuvimos cosas que otros no consiguieron, como la disminución de impuestos en la extracción del gas metano. Si los empresarios la aprovechan, sería uno de los pocos elementos del paquete fiscal que generen empleos. Ahora mismo los partidos, no sólo el PRI, cuestionan al presidente por el alza de impuestos. Sin embargo, este será un Congreso de transición. En 2012 se decidirá si continúan estas políticas —con un presidente del PAN— o se cambia a un presidente del PRI, que esperemos tenga la mayoría en las cámaras para enderezar el rumbo de la nación.

Mientras tanto, los legisladores le propondremos normas que mejoren la circunstancia actual. ¿Cómo cuáles? Impedir los atropellos del Infonavit, mejorar las condiciones en la franja fronteriza, proteger la industria agropecuaria de la Laguna, vender en la industria automotriz. Ser protagonistas le ha permitido a los diputados de Coahuila tener un fuerte peso específico en la Cámara de Diputados, no obstante ser un estado con apenas el 2.6 por ciento de la población del país. E4

 


"El PRI volverá al poder porque brinda estabilidad"
El dilema es quién será el candidato

La polarización del país impide los acuerdos. La idea, hasta ahora, es que el PRI podría regresar a Los Pinos. La pregunta es ¿cuál PRI? ¿El de Paredes? ¿El de Beltrones? ¿El de los gobernadores?
» El PRI regresará porque la sociedad exige estabilidad, certeza. El PAN no las brinda y, peor aún, el segundo de sus gobiernos se ha metido en una espiral y muchas voces dicen que no vamos a salir, al menos a mediano plazo. El problema de la seguridad lo mezcla con la arenga política y en materia económica repite esquemas que todos los países ya abandonaron. La gente voltea al PRI por estabilidad. La gran discusión es quién va a ser nuestro candidato. El PRI es un partido que aprende, por eso duró setenta años en el gobierno, y cuando todo el mundo apostó a que iba a desaparecer, resulta que sigue fuerte y gana elecciones. 2010 será buen preámbulo. El reto de los priistas será, de ese aprendizaje, sacar un candidato de entre los que suenan o no suenan y estar todos unidos. Para lograr esa unidad y estar en posibilidades de ganar, será necesario que el programa de acción conjunte todas las expresiones.

Vargas Llosa considera que el retorno del PRI a Los Pinos sería un acto de “masoquismo colectivo”.
» A él le gusta hacer frases para tratar de vender libros y artículos. Pero el infierno que los mexicanos viven hoy no se vivía en los tiempos del PRI. Esta es la mayor crisis económica de los últimos noventa años —hablamos de antes de la existencia del PRI— y conjuga factores inéditos. Tenemos recesión e inflación muy encubierta que, a diferencia del pasado, afecta el crecimiento del empleo: el diesel ha subido cuarenta y seis por ciento, entonces no nos digan que la inflación es del cinco. Por otro lado, la inseguridad se traslada a un problema de violencia callejera. La gente no es más o menos asaltada que antes, hoy corre más riesgo de morir en las calles por una violencia que no está necesariamente dirigida a ella, lo cual no tiene ningún ejemplo desde la Revolución. Pudiera tener parangones con la Guerra Cristera, cuyas causas fueron otras, incluso con cargas religiosas y morales aceptadas, pero la violencia no tiene equivalente, es inédita, a ningún gobierno del PRI le pasó.

Por otra parte, no hay liderazgo. En momentos difíciles para el país, como el final de la Guerra Cristera, estaba Lázaro Cárdenas, gobernador de Michoacán, que en la expropiación petrolera ya era presidente. En las grandes dificultades teníamos liderazgos, no sólo en la presidencia, sino en quienes conducían las finanzas nacionales. ¿Que me digan si el señor Cordero (secretario de Hacienda) llena los zapatos de Carlos Tello, David Ibarra, Pedro Aspe, José Ángel Gurria y del mismo Francisco Gil?

Mientras en México no hay rumbo claro, el resto de los países llaman al sacrificio para apostarle a algo. Por ejemplo, en España y Argentina el turismo se convirtió en política de estado. Aquí un día nos dicen que hay que deschatarrizar y al siguiente que hay que estar alegres porque viene el centenario y el bicentenario. Esta falta de rumbo es lo que más agobia hoy a los mexicanos.

En el ensayo “Un futuro para México”, Jorge Castañeda y Aguilar Camín proponen un presidencialismo fuerte, un Congreso acotado y gobernadores apegados estrictamente a sus funciones.
» Lo leí y no puedo estar en desacuerdo con todo ni de acuerdo en todo. Hay fenómenos que se creen inéditos y propios del país, pero no, están en muchas partes. En Venezuela, la fuerza de los gobernadores llega a competir con la del presidente Chávez, en Argentina salvaron al país en el peor momento de su historia reciente, en España el poder de quienes dirigen las provincias es impresionante en determinados momentos. Si (los gobernadores) no se convierten en figuras nacionales, ¿de dónde va a salir ese presidente carismático? Tiene que aparecer de alguna parte. Ser un país federal, no centralista, presupone entidades fuertes para tener un todo fuerte, no entidades débiles para que el todo sea fuerte. Si creemos que se requiere un presidente fuerte para darle rumbo al país, ¿de dónde vendrá ese líder? La historia de México enseña que los líderes tienen características personales para serlo. ¿Cuál es la gran figura del siglo XIX mexicano? Benito Juárez, sin duda. Era un presidente sin país, pues una buena parte lo tenía en sus manos el imperio. ¿Qué otro presidente fuerte? Lázaro Cárdenas. Empezó sin serlo porque el que mandaba era Plutarco Elías Calles. Entre las cualidades de un líder destaca también su proyecto de nación, cómo puede llegar a consensos y cómo toma decisiones acertadas en el momento oportuno. No se puede crear un presidente fuerte por ley, porque así podría convertirse en dictador.

Parte del problema de México es que la clase política que hoy gobierna —me refiero Acción Nacional— no está a la altura de los problemas del país. No es una observación partidista, pues tendría que reconocer que el PAN ha tenido líderes brillantes como Carlos Castillo Peraza. Pero insisto, no es una cuestión partidista, es que sencillamente los nombres actuales no nos dicen nada.

El momento más grave de la historia se da en el siglo XIX, con la Reforma, pues el país se pudo haber deshecho. Ya habíamos perdido la mitad del territorio y con la invasión podíamos perder el resto. Sí, sólo que al momento más grave correspondió también la generación más brillante de mexicanos. Cárdenas y Madero lo fueron en sí mismos, aunque sean cuestionables, pero como generación el grupo más sobresaliente fue el de la Reforma. Uno de ellos igual podía ser secretario de Hacienda que de Relaciones Exteriores, secretario de Justicia o miembro de la Corte; el mismo Juárez es gobernador. Todos son escritores, periodistas, estudiados y muchos de ellos políglotas. También combinan, como Altamirano, ser representantes de etnias indígenas; o como Vicente Riva Palacio, militar y literato. México no tiene hoy esa generación brillante. ¿Que me digan dónde están los grandes cuadros? No están en el gobierno.

El país requiere en estos momentos nacionalismo. Que me digan ellos (el PAN) si son nacionalistas y cómo lo defienden. Sin cuadros brillantes no hay rumbo, les podemos ofrecer todas las facultades del mundo y aún más: darle al presidente la facultad de iniciativa preferente que pide para que sus iniciativas lleguen y tengan que ser discutidas. ¿Y si son malas y son votadas en contra? ¿Y si no hace los consensos? La reforma política que mandó el señor presidente ¿es para que pase o para que no pase? Si es lo primero, propuso cosas que no van a pasar. No porque estén mal en sí, sino porque algunas contradicen los intereses de los actores políticos. Estoy de acuerdo con la reelección, pero no con que se limite a los partidos pequeños y viceversa. ¿Lanzó la iniciativa para que no pasara? Lo va a lograr, porque no tiene consensos de nadie, no salió acompañado de nadie, fue algo mediático. Cuando el presidente Salinas lanzó el reto de reformar el artículo tercero (sobre educación), tenía el consenso del Sindicato y de los gobernadores, que eran de su propio partido. Dicen ‘el PRI es autoritario’, pero tengo cuando menos los ejemplos del GATT y de la reforma escolar, cuyas negociaciones duraron meses. Eso del autoritarismo se confunde a veces con oficio político. El presidente Salinas no salió y dijo ‘voy a transformar el sistema educativo y a pasarlo a los estados’, sin que los gobernadores supieran.

Otros dos ejemplos: el presidente Calderón ha anunciado cosas que nadie sabe que van a suceder. Una es la reforma educativa. La presentó sin ningún consenso —se supone que ya lo tenía con el Sindicato—, pero la relación laboral con los trabajadores, según la ley, no la tiene él, sino los estados. No digo que sea bueno o malo lo que el presidente propuso, lo que digo es que no va a suceder. En el caso de la reforma política, si tampoco tiene el consenso de nadie ¿cómo va a pasar? La política es importante porque es el único instrumento de acuerdo que tenemos. E4

 

 

La reforma de Calderón es
Propaganda Política

El presidente recoge en su iniciativa la exigencia ciudadana de reducir el tamaño del Congreso y además plantea la reelección inmediata de alcaldes y legisladores.
» Estamos de acuerdo, pero seamos honestos. Digamos también a la gente que la medida no resolverá los problemas económicos del país. El presupuesto para los diputados, con o sin dispendio, no es significativo en relación al presupuesto nacional. Hay más subsecretarios que legisladores, pues de cuatro mil directores de área que existían en el pasado, la cifra pasó a treinta y ocho mil. La reducción de diputados puede hacer al Congreso más ágil, pero no se puede permitir que se elimine a las minorías. Si sucede, esos grupos tratarán de expresarse de otra manera, y ¿dónde los queremos?, ¿en las calles, en la sierra, armados, o en la Cámara de Diputados? Tan sencillo. Estoy de acuerdo con la reelección, pero que nos diga cómo lo va a hacer y quién va a elegir. En otros lugares, los diputados y senadores se han convertido en expresión de los poderes fácticos. En Estados Unidos, el índice de reelección de diputados supera el ochenta y cinco por ciento y hay senadores que duran en el cargo más de cuarenta años. La gente debe saber todo esto y decidir. La segunda vuelta en las elecciones presidenciales no es buena o mala, pero por qué ahora que el PRI puede ganar sale con esta novedad para tratar de evitarlo. El PRI no va a aceptar.

Algo que no se ha dicho es que en la segunda vuelta quieren que venga la elección de diputados. Los partidos pequeños no van a querer, porque cuando se sumen a un partido, por decir al PRI, nadie va a votar por sus candidatos. Eso tampoco va a pasar. Propongo un símil, no es que ese matrimonio sea inconveniente, sino que hay que saber cómo plantearlo, pues de lo contrario no se dará. En un país presidencialista, el paso debe darlo necesariamente el presidente, porque los quinientos diputados representamos intereses y partidos distintos. Ellos dicen que en otros parlamentos funciona. Sí, en un régimen parlamentario, pero no en el diseño mexicano.

La propuesta de reforma política es propaganda política. El presidente juega perversamente y cuando no pase, por errores o porque se planteó así para que no pasara, va a decir: ‘Miren, la Cámara de Diputados no me ayuda”. Tampoco será efectivo en la búsqueda de votos porque el gobierno abre frentes a diario. Un día pelea con los periodistas, otro con los empresarios; un día riñe con la sociedad, otro con los partidos; un día enfrenta a los sindicatos, otro a los medios de comunicación, que son distintos a los periodistas. También pelea con los países con los cuales podría tener relación. Al final, esto es como la liga del futbol: qué lugar ocupas. Hoy Brasil lucha para ser la quinta potencia económica mundial. Nosotros pasamos de la novena a la décima cuarta posición, esa es la realidad, lo demás no interesa. El día que los mexicanos empecemos a pensar así, nos irá mejor. Echarle ganas no cuenta, cuentan los resultados.

En este contexto de crisis nacional y desanimo social, ¿cómo se ve a Coahuila y al PRI desde la Cámara de Diputados? ¿Cuál es el contraste?
» El gobierno del profesor Humberto Moreira es el mejor calificado del país por sus electores, lo dicen las encuestas y lo publican los medios. Pero además se sostiene en popularidad, mientras los demás actores suben y bajan. Esto es importante porque brinda estabilidad, permite proyectar a mediano y largo plazo y el ciudadano puede apalancarse para hacer otras cosas. Es un gobierno estable, no caótico.
Somos un estado esencialmente industrial y agropecuario, y por eso no tenemos un turismo fuerte. Pero la planta productiva es automotriz y la crisis internacional empezó en este sector por problemas de regulación del mercado. Veintiséis estados del país tienen relación con la fabricación de vehículos —Coahuila es la punta del sector—, pero falta una política nacional que la respalde. Canadá, Estados Unidos, Alemania, Italia y Brasil tuvieron políticas de estado muy decididas para salvar la industria automotriz con inversiones muy fuertes y apoyo directo a las empresas. En México, el gobierno federal no instrumentó más que un chascarrillo que se llamó deschatarrización.
El gobernador Moreira le apostó a la industria y hoy repunta la venta de vehículos, la contratación de personal y la confianza del inversionista en un gobierno que lo apoya, pero falta una política nacional y no podemos sustraernos. Otra ventaja es la llegada de empresas que el gobernador Moreira consiguió en su primer año y que hoy se consolidan, como la armadora Freightliner, la cervecería Corona en el norte del estado y otras de la región centro. Coahuila se ve como un estado de excepción, donde la economía no se ha afectado tanto como en el resto del país.
Obviamente, existen indicadores engañosos. El estado ha perdido empleos, sí, pero en otros lugares no los había y entonces no los podían perder. El mal de muchos no es consuelo de unos pocos, pero es lo que pasa en la realidad. El presidente Calderón apuesta a que Estados Unidos se recupere y en esa expectativa Coahuila será uno de los primeros a los que les vaya bien. Mientras tanto, avanza en desarrollo social y en infraestructura. La poca bonanza que le tocó al gobierno actual, me refiero a las participaciones federales y a todo esto, la supo aprovechar, no se dilapidó, está en las carreteras Monclova Cuatro Ciénegas, Acuña Piedras Negras, en caminos rurales y vialidades, lo cual nos permitirá empezar un escalón más arriba que otras entidades cuando empiece la recuperación. E4

 
360 - 359 - 358
357 - 356 - 355 - 354
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345 - 344 - 343 - 342
341 - 340 - 339 - 338
333 - 332 - 331 - 330
329 - 328 - 327 - 326
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321 - 320 - 319 - 318
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