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A lo largo
de estos catorce años que Espacio 4 tiene
de brindar a los lectores del estado y de otras ciudades una
lectura diferente de los acontecimientos sociales, políticos
y culturales, nos han preguntado “¿por qué el nombre?”. Algunos,
incluso, de buena fe, suponemos, dijeron que “era el periódico
de los cuatro en el espacio”.
Porque cuatro fueron sus fundadores. Todos ellos periodistas
de trayectoria: David Brondo García, actual Subdirector Nacional
del periódico El Norte en Monterrey; Gerardo Hernández González,
director de Espacio 4 desde 1997; Francisco Orduña Mangiola,
actual Director de Comunicación Social y Relaciones Públicas
del Grupo Acerero del Norte; y Javier Villarreal Lozano, Director
del Centro Cultural Vito Alsessio Robles, citados en estricto
orden alfabético.
El nombre se definió, desde mediados de 1995 —el primer número
de Espacio 4 tiene fecha 20 de noviembre de ese año—, primero,
para salir de los estereotipos, pero ante todo, para dar una
idea de libertad, apertura y pluralidad; para proyectar los
treinta y dos rumbos en que se divide la vuelta del horizonte.
El compromiso de Espacio 4 es con el periodismo
y con la sociedad al mismo tiempo, de la que toma su agenda.
Surge en los últimos años de la hegemonía priísta con una
agenda social. En distintos momentos, sus contenidos —análisis,
reportajes, ensayos, investigaciones...— han causado malestar
en los círculos de poder, sin ser esa su intención. Los costos
se han pagado. Lo más importante, sin embargo, es la permanencia
de un medio que sale a la luz cada catorce días con una propuesta
que, aun en muchos casos con la misma materia prima de la
cual se nutren los diarios y los medios electrónicos, trata
de ser diferente —“otra lectura”— en su presentación y enfoque.
Elaborado por un grupo de profesionales que aportan su talento
y esfuerzo diario, Espacio 4 vive por el
apoyo de sus lectores y anunciantes. Pero también por el aliento
de ciudadanos comprometidos con las causas de la democracia,
la justicia, la libertad, la verdad. Ha sido en los tiempos
de apremio cuando todos ellos han demostrado con mayor vigor
su simpatía y aprecio por un medio que se prepara y esfuerza
cada día por ofrecer una lectura crítica, responsable y seria;
positiva, que aporte a la sociedad y a las autoridades elementos
para mejorar las bases de la convivencia y el desarrollo compartido.
A lo lago de estos catorce años, partidos, gobiernos y otras
instituciones han comprendido y quizá valoren el trabajo de
Espacio 4, no sin antes observarlo con detenimiento y rigor.
Pueden discrepar de algunos enfoques de nuestra línea editorial,
pero la respetan; o la sobrellevan, según el caso. Igual en
Espacio 4 diferimos de algunas políticas
por considerarlas perjudiciales. Nuestra tarea es señalarlas,
razonarlas y advertir de ellas a la sociedad, pero jamás subvertir
el orden institucional o alentar conductas en esa dirección.
Ser considerado como país de alto riesgo para el ejercicio
periodístico por organizaciones internacionales, habla mal,
demasiado mal de nuestra democracia y de nuestro sistema de
justicia. Los medios y los periodistas no representan un gremio
impoluto; ninguno lo es en una sociedad de hombres. Empresas
periodísticas se han creado con otros fines —algunos estrictamente
mercantiles; otros políticos e incluso criminales— no los
de informar y asumir el papel que la sociedad delega en ellos.
La prensa, la radio, la televisión y quienes hacen posible
su aparición sufren el mismo descrédito que los políticos,
los partidos, los gobiernos, algunos sectores de las iglesias…,
por sus excesos, sus omisiones, su tendencia al morbo, al
sensacionalismo, a la banalidad… al poder y al dinero. Medios
hay que exhiben la corrupción de otros a grandes titulares
para ocultar la propia. Hoy, por desgracia, el periodismo,
el auténtico periodismo, el que responde al interés general
está ausente en muchos medios, pero en los pocos que lo ejercen
está la simiente de la transformación inaplazable que la transición
democrática impone.
Por eso el compromiso de Espacio 4 es y será siempre hacer
buen periodismo, no como ejercicio de poder, sino de servicio
a la sociedad.
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