Señora que dejaba mucho que desear
19/04/2016 11:56
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María Joaquina fue una “señora que dejaba mucho que desear”, en palabras escritas por la investigadora Nayeli Nesme

“Cada vez soy más famosa y más pobre”.
María Joaquina de la Portilla

Renata Chapa
Así como en su momento, en la primera mitad del siglo XX, las pulcras conciencias mexicanas crucificaron a la profunda Elvira Ríos, la “Voz de humo”, por dedicarse a cantar boleros de manera profesional en las cantinas, así también otra mujer nacida en León, Guanajuato, fue el tema de repetidas críticas por no adaptarse al canon de género de su época. Ella rompió sin miramientos con un puñado de obsesos del “qué dirán”, mientras que otros aplaudían con embeleso su arrojo cultural.
La vida se encargó de revirar los dardos de tal manera, que, en el caso de María Joaquina, la tan incómoda dama, no cesan las distinciones a su legado. Sus atrevimientos estéticos contrajeron fronteras artísticas, son un reto para las más diversas tesituras y mantienen cautivados a productores, directores, arreglistas, ejecutantes musicales y profesionales de las más diferentes ramas, así como a públicos de distintas nacionalidades. Su convencimiento llega por muy distintos flancos.
Los nada simples retos históricos enfrentados por María Joaquina, la Revolución Mexicana y las dos Guerras Mundiales, fueron acicate de su camaleónica capacidad creativa. Sus producciones se convirtieron un referente obligado internacional, siendo un caso especial el de la llamada música culta.
Cuando contrajo matrimonio María Joaquina de la Portilla Torres, su sintético nombre de casada quedó tatuado en la historia mundial de la música: la eterna nuestra, María Grever.
Estas reflexiones derivadas de otra relectura del libro María Grever. Reflexiones sobre su obra (Ed. Universitaria, Universidad de Guadalajara, 2009), invitan a compartir algunas explicaciones ofrecidas por su autora, Nayeli Nesme con base en las diversas fuentes de información rastreadas y de entrevistas a personajes clave. De multidisciplinaria acupuntura investigativa y ameno narrar (inevitable recrear a María Grever y sus entronos gracias a las vívidas descripciones), la también compositora y cantante comparte en su texto ciertas vivencias de la autora de “Volveré”, “Alma mía”, “Así, “Cuando vuelva a tu lado”, “Júrame”.
María Grever… es una edición de pastas duras, cuidada a detalle, con creativo y elegante diseño, pero, sobre todo, de 181 cuartillas impregnadas de un aroma que parece fue seleccionado adrede, según los contenidos de sus cuartillas. De ahí mismo, de las entrañas de ese viaje al México musical del siglo pasado, emergen varias razones por las que María Grever fue una Gran Señora que, por fortuna, dejaba mucho que desear:

1. María Grever estudió a lo grande. Resultado: el “Sonido Grever”:
“Cuando María Grever aborda aspectos en su creación afirma: ‘En mi adolescencia estudié con Franz Léhar. Él influyó mucho en mi obra artística. Recuerdo que siempre me aconsejó que no me sujetara a la técnica musical, que fuera espontánea y sincera. Toda mi música tiene ese sello (…) Grever Music Publishing (GMP). (Entrevista a María Grever por Laura Martí) (…) Dicho principio de sencillez encontró su mecánica en el poco o mucho conocimiento que el compositor francés Claude A. Debussy haya podido incubar en la compositora durante su breve relación pupila-maestro. Tales premisas, aunadas a otras experiencias (la música de su infancia, como las sevillanas; la de su juventud y madurez en Nueva York; las corrientes latinas, etcétera) produjeron el ‘Sonido Grever’. Pero en este producto artístico habría que reconocer un elemento más: Refugio Torres, (su tía) y maestra de canto con experiencia en La Scala de Milán, quien estableciera su propia academia de canto en la capital mexicana. (…) Es muy posible que de este conocimiento emergiera el interés por escribir canciones para voces de gran aliento y desarrollo técnico como ‘Júrame’ (pp. 22 y 27).
2. María Grever emigró a los Estados Unidos y buscó su desarrollo profesional a la par, no a la sombra o a la luz, de su esposo:
“La compositora se enamoró y se casó a los 22 años. En Jalapa, México, se convirtió en madre y sufrió la pérdida de la niña nacida a los seis meses; tal vez por este motivo y por la inestabilidad nacional tras los acontecimientos de la Revolución Mexicana decidió emigrar hacia Estados Unidos en 1917. El acto, circunscrito no sólo a la revolución, sino al creciente sentimiento nacionalista, hirió la susceptibilidad de muchos mexicanos. María Grever recibió un trato de antipatriota, no obstante su regreso a México para ofrecer dos conciertos y recibir homenajes, en el año de 1929 fue recibida con ‘bombos y platillos’ por la sociedad, la mexicana, siempre ávida de reconocimiento u de revaloración de su identidad. Grever fue perdonada y amada porque había triunfado no en Europa, sino en Estados Unidos. Este suceso fue más contundente que el hecho de que la compositora haya sido alumna de Franz Lehár o del mismo Claude Debussy. Otras razones que motivaron la salida de la autora rumbo al país vecino fueron las legítimas aspiraciones de todo artista: las oportunidades de crecimiento. Al respecto, María Grever expresó: ‘Augusto y yo decidimos irnos a radicar a Nueva York porque a los dos se nos ofrecían buenas posibilidades de desarrollo” (GMP. Entrevista a María Grever por Laura Martí)”, p. 28

3. María Grever, con su estilo y carisma, conquista los Estados Unidos y su victoria la comparte en México:
“Grever trasladó a Estados Unidos un México particular; una visión hispana, una francesa y otra regional, leonesa-laguense (la de su primera infancia); tres idiomas y la gran información e ilustración que ello implica. (…) Son los elementos artísticos, lingüísticos y las intenciones fusionadas, los que nos hablan de una creadora intercultural. Este sincretismo le valió a María Grever la propuesta de un estilo musical distinto. Muchas de sus más valiosas canciones concebidas como música vocal de cámara, entre ellas ‘Júrame’, ‘Despedida’, ‘Lamento gitano’, coadyuvaron a despertar el interés hacia la lírica popular fina latina dentro de Estados Unidos. Un hecho que cobra importancia al respecto, es la versión en español de María Grever del tema de Cole Porter, ‘Begin the beguine’. ‘What a difference a day made’ (Cuando vuelva a tu lado) de María Grever contendió en el ‘hit parade’ contra ‘My heart belongs to daddy’ del mismo Cole Porter. Porter era un icono de la canción estadounidense y el prestigio de haber competido y colaborado con él había tocado fibras sensibles de la sociedad de ese país. (…) Iniciando el siglo XX, Hollywood y NY atraían la formación de células artísticas e intelectuales de emigrantes de múltiples partes, muchos de origen mexicano, logrando cimentar lo que sería una identidad cultural mexicana urgente, a un corto siglo del logro independiente y sobre la incandescente etapa revolucionaria. Personalidades como las de: Emilio Indio Fernández, Alejandro Galindo, Gabriel Figueroa y Dolores del Río emergieron de EU para México y nos dieron un punto de identificación ante el mundo. (…)“La notable calidad, talento y convicciones y fuerza de trabajo determinaron a María Grever, entre otras cosas, como representante moral de la comunidad musical mexicana en Nueva York. (…) Fue la primera mexicana en ingresar en 1935 a la Sociedad Americana de Autores, Compositores y Editores de la Música (ASCAP, por sus siglas en inglés). Tras casi 20 años de estancia allí con un prestigio bien ganado, una identidad bien arraigada y un halo de mujer cosmopolita, elegante, arrogante, culta, pero sencilla, y comprometida con lo latino, era candidata natural a esa representatividad. En un pequeño mensaje autógrafo de la compositora dirigido a Agustín Lara, deja entrever que, por alguna razón particular, la música que llegaba de México a Nueva York pasaba por sus manos de manera previa, lo cual respaldaba esa representatividad honoraria. Incluso Agustín Lara, al igual que Pedro Vargas, recibió guía musical por parte de la compositora”, (pp. 28-30 y 32).

4. María Grever, a pesar de haber vivido una etapa posterior de enfermedad y limitaciones económicas, no cesó en su búsqueda y conquista de proyectos musicales mayores:
“Su economía, según sus propias palabras (…) no siempre fue la adecuada. (…) En el artículo póstumo que el periodista José M. Sánchez García escribió para la revista ‘Hoy’ a dos años de ausencia de la creadora (GMP). En él se dice que fue la propia María Grever quien pidió a su amigo Emilio Azcárraga Vidaurreta costeara su funeral” (p. 31).
5. María Grever también incursionó en el cine:
“Su carrera también abarcó también el cine, algo bien conocido por algunos; sin embargo, documentarlo, como casi todo lo que se refiere a esta dama, un misterio. Los primeros frutos de esta búsqueda son los documentales ‘Cherry Blossom time in Japan’ y ‘Modern Tokio’, ambos de 1936 de cuya experiencia también se desprendió el poema musical japonés Akuki y el largometraje Seas Beneath de John Ford (1931). (…) En esa época, la Paramount Pictures International, la 20thCentury Fox y la Metro Goldwyn Meyer (MGM) producían filmes con temas latinos, que además de estar a la moda, extendían el mercado al mundo”, (p. 33).

6. María Grever compuso y vendió
por miles:
“Según la fuente más fiel, la Grever Music Publishing (GMP), María Grever compuso alrededor de mil piezas, de las cuales hemos podido documentar cerca del 5%”, (p. 51). “Se dice que ‘A una ola’ fue su primera canción publicada, aunque no su primera composición, la cual vendió miles de copias, cuando tenía 18 años de edad. Le seguirían ‘Bésame’, ‘El ruiseñor’ y ‘Júrame’ de 1926” (p. 33) .

7. María Grever no sólo fue bolero:
“Al ‘estilo Grever’ se sumaron las influencias estadounidenses con los elementos del ragtime, del fox-trot, el e del swing; estas influencias tocaron a autores como Cortázar, Lara, Curiel, Gabriel Ruiz, Luis Alcaraz, y a las vigentísimas Consuelo Velázquez y Ema Elena Valdemar. (…) Tales influencias aunadas a la de los ‘crooners’, representada, entre otros, por Cosby, Sinatra y Perry Como, brindaron a la música de Grever ‘aires de intelectualidad’ y presencia ante los medios. (…). Con su experimentado manejo de recursos técnicos, propios del instrumento foniátrico y el desarrollado oficio de la composición, Grever propuso una canción ‘a la medida’ de las culturas que le escucharon; supo expresar adaptabilidad a su época (…) y ha sido eternamente bolerizada. (…) Se está consciente de que el bolero es un género, una corriente musical y todo un gran movimiento identificador que abarca un sentido estético, un perfil psicológico y un comportamiento social particular. Pese a ello, dicho parámetro resulta carcelario para una creadora que se preocupó por expresar las formas y nombrarlas. (…) Grever prefería enfatizar el formato de cada pieza que compuso; cuando escribió sobre la forma bolero, la llamó así: bolero. Del mismo modo se leen: ‘beguine’, rumba, canción mexicana, canción, tango español, seguidilla, vals u opereta en miniatura, poema musical, ‘rhythm la Grever’, ‘american rhumba-fox-trot’”, (pp. 34-35).

8. María Grever participó como ejecutante y directora musical:
“Como músico ejecutante, a la compositora se la conoce muy poco; sin embargo, programas de mano y grabaciones extrañas constatan su participación en formaciones de cámara (trío o cuarteto) (…). María Joaquina, ya como Grever, llegaría a la dirección de orquesta integrada por 60 músicos hombres, en plena madurez y con la parálisis a cuestas, sin subestimarse frente a ellos”, (pp. 36 y 42)

9. María Grever tenía el don de las relaciones públicas:
“Otro de los aspectos que conformaron a Grever fue su facultad para las relaciones públicas. Como ejemplo están las constantes tertulias tanto en Nueva York y Hollywood, como en la ciudad de México, principalmente con el claro objetivo de promover su música y su imagen. (…) Hay noticias de sus encuentros con ejecutivos del Banco de Canadá, (…) embajadores, presidentes y primeras damas en sus conciertos”, (p. 37).

10. María Grever compuso numerosas letras de contenidos “algo más que audaces”:
“Actualmente se considera que la literatura en los textos de Grever eran algo más que audaces, seductores, sexuales, apasionados, ávidos y prestos también a exaltar la belleza, proviniera de donde proviniera”, (p. 53).

Una decena de razones comprensibles del proceder de una mexicana atípica y osada. Sensible y valiente. Con figuras masculinas determinantes en cada uno de sus pasos. Niña genio, ejecutante, letrista, compositora, empresaria, directora musical, políglota, editora, esposa, madre, amiga, líder comunitaria. Es María Grever la mujer que se dio por entero. Es la Señora que nos dejó con mucho y más que desear.
Twitter: @RenataChapa

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