A lo largo de estos diecisiete años que Espacio 4 tiene de brindar a los lectores del estado y de otras ciudades una lectura diferente de los acontecimientos sociales, políticos y culturales, nos han preguntado "¿por qué el nombre?". Algunos, incluso, de buena fe, suponemos, dijeron que "era el periódico de los cuatro en el espacio". Porque cuatro fueron sus fundadores. Todos ellos periodistas de trayectoria: David Brondo García, actual Subdirector Nacional del periódico El Norte en Monterrey; Gerardo Hernández González, director de Espacio 4 desde 1997; Francisco Orduña Mangiola, actual Director de Comunicación Social y Relaciones Públicas del Grupo Acerero del Norte; y Javier Villarreal Lozano, Director del Centro Cultural Vito Alsessio Robles, citados en estricto orden alfabético.

El nombre se definió, desde mediados de 1995 —el primer número de Espacio 4 tiene fecha 20 de noviembre de ese año—, primero, para salir de los estereotipos, pero ante todo, para dar una idea de libertad, apertura y pluralidad; para proyectar los treinta y dos rumbos en que se divide la vuelta del horizonte. El compromiso de Espacio 4 es con el periodismo y con la sociedad al mismo tiempo, de la que toma su agenda.

Surge en los últimos años de la hegemonía priísta con una agenda social. En distintos momentos, sus contenidos —análisis, reportajes, ensayos, investigaciones...— han causado malestar en los círculos de poder, sin ser esa su intención. Los costos se han pagado. Lo más importante, sin embargo, es la permanencia de un medio que sale a la luz cada catorce días con una propuesta que, aun en muchos casos con la misma materia prima de la cual se nutren los diarios y los medios electrónicos, trata de ser diferente —"otra lectura"— en su presentación y enfoque.

Elaborado por un grupo de profesionales que aportan su talento y esfuerzo diario, Espacio 4 vive por el apoyo de sus lectores y anunciantes. Pero también por el aliento de ciudadanos comprometidos con las causas de la democracia, la justicia, la libertad, la verdad. Ha sido en los tiempos de apremio cuando todos ellos han demostrado con mayor vigor su simpatía y aprecio por un medio que se prepara y esfuerza cada día por ofrecer una lectura crítica, responsable y seria; positiva, que aporte a la sociedad y a las autoridades elementos para mejorar las bases de la convivencia y el desarrollo compartido.

A lo lago de estos catorce años, partidos, gobiernos y otras instituciones han comprendido y quizá valoren el trabajo de Espacio 4, no sin antes observarlo con detenimiento y rigor. Pueden discrepar de algunos enfoques de nuestra línea editorial, pero la respetan; o la sobrellevan, según el caso. Igual en Espacio 4 diferimos de algunas políticas por considerarlas perjudiciales. Nuestra tarea es señalarlas, razonarlas y advertir de ellas a la sociedad, pero jamás subvertir el orden institucional o alentar conductas en esa dirección.

Ser considerado como país de alto riesgo para el ejercicio periodístico por organizaciones internacionales, habla mal, demasiado mal de nuestra democracia y de nuestro sistema de justicia. Los medios y los periodistas no representan un gremio impoluto; ninguno lo es en una sociedad de hombres. Empresas periodísticas se han creado con otros fines —algunos estrictamente mercantiles; otros políticos e incluso criminales— no los de informar y asumir el papel que la sociedad delega en ellos.

La prensa, la radio, la televisión y quienes hacen posible su aparición sufren el mismo descrédito que los políticos, los partidos, los gobiernos, algunos sectores de las iglesias…, por sus excesos, sus omisiones, su tendencia al morbo, al sensacionalismo, a la banalidad… al poder y al dinero. Medios hay que exhiben la corrupción de otros a grandes titulares para ocultar la propia. Hoy, por desgracia, el periodismo, el auténtico periodismo, el que responde al interés general está ausente en muchos medios, pero en los pocos que lo ejercen está la simiente de la transformación inaplazable que la transición democrática impone.

Por eso el compromiso de Espacio 4 es y será siempre hacer buen periodismo, no como ejercicio de poder, sino de servicio a la sociedad.

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