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  Edición 618
  Medios evolucionan, pero la literatura persiste
 
Edgar London
Twitter: @EdgarLondonTuit
Sitio Web: www.edgarlondon.com
Email: correo@edgarlondon.com
   
  Recientemente —un par de números antes de esta edición— comentaba sobre la presencia de los medios de comunicación en Internet y su desigual desarrollo en los países del primer mundo y el resto de las naciones.

A propósito del tema, alguien me escribió preguntando cuál es el futuro de la literatura y si, en realidad, está en riesgo su existencia ahora que la red de redes, con su multitud de divertimentos, pareciera abarcarlo todo.

La respuesta es, categóricamente, sólo una: la literatura no peligra en lo absoluto. Existe hoy y existirá mañana. Es verdad que en Internet pululan mil y una tentaciones —la cifra responde a una obvia referencia literaria, pero es exageradamente modesta frente a la realidad—, todas éstas capaces de seducir a potenciales lectores e incluso de hacer variar los gustos de quienes ya se consideraban amantes de la literatura.

Sin embargo, debemos recordar que antes de la aparición de Internet o, para ser más exacto, antes de la publicación, en 1991, de la primera página web, eran muy pocos los que se interesaban por la interconexión de computadoras. Fue con el invento de Tim Berners-Lee que se propagó y popularizó el uso de Internet… repito, antes de que Internet apareciera, estuvo el prodigio del cine y, posteriormente, la supuesta amenaza de la televisión. Uno y otro fenómeno puso los pelos de punta a más de un literato y académico que daba por muerto el consumo de libros. Algo que, evidentemente, no acaeció.

Así como la pintura evolucionó con la aparición de la fotografía, la literatura hace lo mismo con el desarrollo de las nuevas tecnologías. De hecho, su transformación ha sido más de forma que de fondo.

Son pocos los escritores que escriben pensando específicamente en un medio digital. La mayoría sigue el canon que, durante siglos, han impuesto los grandes maestros de las letras.

Los cambios más significativos vienen dados por el dispositivo digital que pudiera o no, desplazar al libro impreso. Pero, seamos sinceros, el contenido de un eBooksigue siendo una obra literaria, siempre y cuando dicho contenido cuente con la calidad imprescindible.

De que los eBooks cobran fuerza y pujanza, no hay dudas. Un especialista del tema y, a todas luces, apasionado de la tecnología, es Franck Scipion, quien, en su blog “Lifestyle al Cuadrado”, se define a sí mismo como alguien que comparte estrategias, tácticas y herramientas digitales probadas.

Scipion resume en seis puntos las razones que sustentan las tendencias en el consumo actual de eBooks. A continuación, cedo la lista a ustedes.

  • Razones de compra: es práctico, es portable —viajar o transportes en común— y es fácil de comprar.
  • Aumento del tiempo de lectura: para 2/3 de los encuestados, y 90% quieren repetir la experiencia del eBook.
  • Leen eBooks de pago y gratuitos: para 2/3 de los encuestados, consumen ambos tipos de eBooks. Cerca de 40% de estos 2/3 consumen eBooks gratuitos y 90% quieren más eBooks gratuitos.
  • El precio impacta directamente las ventas, sobre todo para el gran consumo: El eBook está percibido como más económico que su versión papel (del -20% a -50%)
  • Amazon reina: 73% de las compras realizadas en Amazon. Amazon está desarrollando su catálogo con base en precios muy agresivos, por debajo de 10 dólares.
  • Los perfiles gran consumo y uso profesional siguen muy diferenciados: El primero se decide por diversión y precio, el segundo se mueve por valor añadido y percibe la formación como una inversión, no un gasto.

Como se puede apreciar, los eBooks gozan en este momento de excelente salud y todo parece indicar que su vida apenas comienza. Puede que mañana cambien los formatos electrónicos. Puede incluso que aparezcan nuevos equipos para consumir estos posibles formatos. Es parte de la evolución tecnológica, pero, de cualquier manera, resulta muy grato atestiguar que la literatura no está en riesgo ni mucho menos. Matices más, matices menos, su esencia perdura y perdurará.

Mientras existan escritores que narren buenas historias habrá lectores dispuestos a consumirlas. Y no hablo sólo de novelas, también cuentos, poemas, ensayos y otros géneros literarios. Que el medio varíe no debe preocuparnos. Al contrario, ha de ser motivo de gozo. Y no… no creo en una ciberliteratura que desplace a la literatura convencional. Digámoslo así, el cosmonauta, debajo de su complicada escafandra, sigue siendo un hombre de carne y hueso. Sea en papel, pantalla o, ¿por qué no?, en forma de holograma, las palabras seguirán ahí, y junto con las palabras, la pasión por hacerlas nuestras.

 
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